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JULIO CAMBA (CAMBA, JULIO)
Con un estilo de claridad y sinceridad abrumadoras, Camba nos ofrece una crónica de los primeros años del siglo XX. Pero, más allá de la simple crónica, muchos de sus artículos son, por su humor de un exquisito buen gusto, por la inquietud viajera de su autor y su insobornable sentido crítico, un ejemplo de actitud crítica y de curiosidad ante la vida. Además de un modelo de lenguaje: nunca el español ha dicho más con menos. Un escritor que entretiene, que hace pensar y con el que siempre aprendemos algo nuevo. Un escritor que sobrevive a su circunstancia. Un clásico.

NUEVA YORK . UN AÑO EN EL OTRO MUNDO – LA CIUDAD AUTOMÁTICA (CAMBA [ANDREU], JULIO)
Dos veces Julio Camba, el periodista mejor pagado de España, fue corresponsal de abc en Nueva York. En la primera ocasión llegó huyendo en 1916 de la Primera Guerra Mundial, cuando la palabra rascacielos aún se escribía en cursiva y Estados Unidos todavía no se atrevía a echarle un pulso a Europa. De aquella experiencia surgió Un año en el otro mundo. Regresó de nuevo en 1929, con la crisis económica royendo los bolsillos y la moral de los neoyorquinos, aunque para entonces Manhattan ya fuera considerada la capital del mundo, como se aprecia nítidamente en La ciudad automática. Con un sentido del humor inteligente y cáustico y la prosa más precisa y elegante del periodismo español, Camba detecta enseguida las virtudes y defectos de la Gran Manzana mundo y y teme que la producción en cadena y el american way of life acaben por dañar la libertad individual.

SOBRE CASI NADA (CAMBA, JULIO)
Camba fue un articulista de pulso vibrante, ocurrente como pocos, divertido como poquísimos, melancólico como buen gallego. [...] Sus artículos son en realidad pompas de jabón: Camba no intentaba adoctrinar ni dilucidar incógnitas sociológicas pasadas o presentes, sino juguetear -igual que un gato juega con un ovillo de lana- con la realidad, reducirla a un chascarrillo ameno, con la atención puesta en el detalle y no en la panorámica. Practicó con maestría indolente el arte de la reducción al absurdo, que suele ser la consecuencia de un procedimiento lógico. [...] Por lo demás, su prosa -tan tersa, tan naturalmente concisa- presenta la virtud de la diafanidad, de la difícil transparencia: nunca se le embrolla, jamás se le desdibuja. (Del prólogo de Felipe Benítez Reyes) Julio Camba Andreu (Vilanova de Arousa, 1884-Madrid, 1962) fue durante la segunda y tercera década del siglo XX uno de los más singulares corresponsales extranjeros que haya tenido nunca la prensa española. Su maestría no ha dejado de ser elogiada por escritores tan distintos y variados como Miguel Delibes, Francisco Umbral, Cándido, Manuel Vicent o Antonio Muñoz Molina. A los dieciséis años se escapó de casa y llegó hasta Buenos Aires. Allí se introdujo en los círculos anarquistas y redactó incendiarias proclamas y panfletos. Al final fue deportado del país junto con otros anarquistas. De regreso a España empezó a colaborar en la prensa local gallega y en publicaciones revolucionarias del Madrid de comienzos de siglo, y su prosa no tardó en ocupar las columnas de los más importantes periódicos (El País, España Nueva, La Correspondencia de España, El Mundo, La Tribuna, ABC, El Sol, Ahora). De sus quince libros publicados, siete son crónicas de viaje para diversos periódicos: Playas, ciudades y montañas (Galicia, París y Suiza), Londres, Alemania (los tres de 1916), Un año en el otro mundo (1917) (Nueva York), La rana viajera (1920) (España), Aventuras de una peseta (1923) (Alemania, Londres, Italia y Portugal) y La ciudad automática (1932) (Nueva York de nuevo).

LONDRES (CAMBA [ANDREU], JULIO)
A finales de 1910 Julio Camba llegó a Londres procedente de París para hacerse cargo de la corresponsalía del diario El Mundo. Durante algo más de un año escribió alrededor de ciento cincuenta artículos —todo un récord para alguien que presumía de vago— sobre una ciudad oculta habitualmente bajo la niebla, con Sherlock Holmes todavía en activo y el largo reinado de la reina Victoria, fallecida nueve años antes, aún vivo en la memoria de sus habitantes. Fruto de esa experiencia periodística, y de otra posterior y más breve de 1913, surgió Londres. Cincuenta años después de la muerte de Camba, la City sigue empeñada en darle la razón. Mantiene su seriedad británica, su afán por la puntualidad y los ferrocarriles y esa gastronomía austera que él logró sobrellevar con su peculiar humor y el atrevimiento provocador característico de sus primeros libros.

LA CIUDAD AUTOMÁTICA (CAMBA ANDREU, JULIO)
Publicado por primera vez en 1932, La ciudad automática es un libro de culto, una referencia insoslayable de la literatura periodística del siglo XX. Con su habitual sentido del humor y su facilidad por convertir la anécdota en categoría filosófica, Juli