«Los pájaros fueron testigos del asesinato. Abajo, entre la hierba que acababa de brotar, destacaban las diminutas campanillas blancas de los lirios de los valles.» Como si de los primeros compases de una gran sinfonía se tratara, así empieza este frondoso thriller, escrito con el pulso, la habilidad y la ambición que solo laten en las obras más perdurables. Una familia feliz, compuesta por un comandante de las fuerzas aéreas, su mujer y sus dos hijos, Mike y Madeleine, se instalan en Centralia (Canadá) para proseguir consus modélicas vidas. Pero pronto todo empieza a oscurecerse lentamente: Jack, el padre, se ve involucrado a través de un colega enla protección de un científico nazi que busca asilo político. La hija, Madeleine, asiste con otras niñas a unas extrañas clases particulares durante las que sufre abusos que no se atreve a confesar. El brutal asesinato de una de sus compañeras sacude más tarde laciudad y empieza a poner de manifiesto los inquietantes e inconfesables secretos que se esconden tras la figura aparentemente amable del padre. Con la guerra fría como trasfondo, Ann-Marie MacDonald construye en esta novela un fértil mundo narrativo donde el ritmo de la trama, la respiración de los personajes y el aliento de la prosa se trenzan con sabia armonía. Estamos sin duda ante una obra de indiscutible calidad que a su vez constituye una fuente inagotable de placer.