El archipiélago de Cabo Verde está compuesto por diez islas –diez granos de tierra según la leyenda– más ocho islotes, de formación volcánica. Son más verdes y húmedas las islas del oeste (Santo Antão, São Vicente, Santa Luzia, São Nicolau, Brava, Fogo y Santiago), por donde llegan las borrascas del Atlántico, y mucho más planas, y secas, las de naciente: Sal, Boavista y Maio, provistas de enormes playas. La oferta turística caboverdiana sigue el modelo caribeño de última generación, y prima el destino de playa, aunque conocer la historia, el folklore, la música o las tradiciones también puede ser alicientes para su visita.