La prosa de Ana María Moix, tan sugerente e inventiva como cargada de verdad, y las enérgicas, dramáticas y viscerales imágenes captadas por Colita se alían para construir un homenaje tan necesario como sentido a Carmen Amaya, una de las figuras centrales de la danza de todos los tiempos. «Carmen Amaya 1963», entre la biografía y la crónica visual, se presenta como una pieza clave en el rescate de una figura que nunca debería haber dejado de recibir la atención que ahora recupera.