«He llegado hasta aquí. El final de una larga vida. Ahora que ya no tengo ninguna obligación ni ninguna , me siento más libre. No tengo por qué dar explicaciones de mis actos. No tengo que rendir cuentas a nadie. Procuro llevar una vida normal pero soy libre. Más libre de lo que he sido nunca. Durante gran parte de mi vida he tenido que hacer aquello que era lo correcto, lo que marcaba el de mi posición. Primero hija de Franco, después de Cristóbal Martínez-Bordiú y, por fin, Carmen a secas. Reivindico mi nombre porque no quiero ser juzgada por la vida de los demás. Ni la de mis , ni la de mi marido, ni la de mis . Soy Carmen. Nada más. Una mujer que ha sido testigo de casi un siglo de historia». Carmen Franco