Ficción y temas afines

CUENTOS PARA NIÑOS RAROS (ABDÓN FRANCÉS QUEREJETA)

El autor, habiendo alcanzado la edad del retiro, decidió que valía la pena arriesgarse a dar a conocer estas veintidós narraciones, en los que el contenido formativo y didáctico se diluye en un estilo socarrón cargado de pedantería intencionada.De ahí que las haya agrupado bajo el título genérico de Cuentos para niños raros, el cual, aunque tal vez pueda provocar cierto rechazo inicial por parte de los progenitores bienintencionados, resume irónicamente la intención del autor de ofrecer a los niños unos cuentos entretenidos y sencillos, pero que, a la postre, pueden agradar también a los propios padres.Las excelentes ilustraciones de Lola Sarratea, reproducidas a todo color en el interior, suponen un acicate añadido para la imaginación del lector infantil y adulto.

EL SECRETO (TARTT,DONNA)

Cinco estudiantes universitarios, fascinados por un profesor carismático y esnob, ahondan en los misterios de la cultura griega antigua. Sin embargo, cegados por su propia arrogancia intelectual y moral, cometerán un crimen casi involuntario y, a continuación, se verán obligados a concebir y ejecutar un acto aún más terrible...

EL BELLO DESCONOCIDO (RENAUT DE BEAUJEU)

Estas 39 biografías y media de escritores, ilustradas con sus retratos, nos cuentan por ejemplo que Baroja iba a menudo al Retiro (en otoño) a recoger castañas, que Valle-Inclán salía algunas noches a despertar al rey (de madrugada) o cómo Lezama Lima y Virgilio Piñera se pelearon una noche (a pedradas). Además... Zambrano y los gatos; Lorca y la muerte; la brevedad sutil de Monterroso; el silencio de Rulfo... Durante casi tres años, Jesús Marchamalo y Damián Flores publicaron en la sección «Rinconete» del centro virtual Cervantes casi medio centenar de «retratos» de escritores españoles y latinoamericanos, ahora convertidos en libro. Un recorrido por aspectos inéditos, insólitos a veces, de sus biografías, con el convencimiento de que conocer a los escritores ayuda, por supuesto, a acercarse a sus libros.