Ficción y temas afines

EL CUADRO DE DORIAN GRAY (WILDE, OSCAR)

Rotundo triunfador en el teatro de su época, icono popular de la " belle époque " , Oscar Wilde es un escritor que parece tentar a quien lo lee a interpretar sus escritos en clave autobiográfica. El cuadro de Dorian Gray aparece en el mismo año, 1890, en el que se produjo el escándalo político-sexual que llevó a Oscar Wilde a la cárcel. La ambigua posición que parece establecerse en el texto entre la idea de que el arte es la última y única salvación, pero también la trampa por excelencia, hace que se relea cada vez de distinta manera, según el bagaje literario del público lector.

SHAKESPEARE AL ANOCHECER ALH101 (DE LOPE, MANUEL)

En el anochecer de Madrid, dos amigos tienen cita en el Shakespeare Bar con un tercero. Pero no se trata de la historia de un encuentro, aunque atrás hayan dejado la memoria compartida de su juventud. Uno de ellos ha vivido un extraño amor, el indecible a

EL CONDE LUNA (LERNET-HOLENIA, ALEXANDER)

Un extranjero desaparece en el interior de las catacumbas romanas, un lugar en donde «...se podía sentir en toda su intensidad la angustia de la vida en general y la representación del regreso al seno protector de la tierra». Es el austríaco Alexander Jessiersky, implicado en el encarcelamiento y presunta muerte del conde Luna, que vive este suceso como una obsesión que transformará el curso de su vida y lo llevará a adentrarse en sus más hondos y oscuros teritorios. En un tono narrativo entre el relato de suspense y lo fantástico, Alexander Lernet-Holenia parte del conflicto entre el verdugo y la víctima para discurrir sobre misteriosos senderos en el límite de la vida y la muerte.

OTRO TIEMPO (AUDEN, W.H.)

Nosotros, como otros fugitivos, las flores incontables, que no saben contar, y las bestias, que no necesitan memoria, vivimos en el hoy. Hay tantos que nos dicen que Ahora No, tantos que han olvidado la manera de decir Soy, y que procurarían perderse, si pudieran, en la historia. Saludando, pongamos, con tal estilo antiguo la bandera oportuna en el sitio oportuno; subiendo a duras penas con murmurar de viejo la escalera del Mío, o Nuestro o Suyo. Como si el tiempo fuese lo que ellos desearon cuando aún se les daba en posesión. Como si equivocados estuvieran al haber desistido de ser parte. No es raro, así, que tantos se mueran de tristeza, que estén tan solitarios cuando mueren; ni uno sólo ha creído o amado una mentira. Pero otro tiempo tiene otras vidas que vivir. “Otro tiempo” de W. H. Auden.