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Literatura: historia y crítica

TRECE CUENTOS DEL REINO DE LAICONIA PARA PEQUEÑOS Y MAYORES (KOLAKOWSKI, LESZEK) (Literatura: historia y crítica)

Universalmente aclamado por su trabajo como historiador de las ideas y reconocido como magnífico ensayista, Leskek Kolakowski publicó en 1963 estos Trece cuentos del reino de Lailonia para pequeños y mayores, volumen que hace suya la intuición kafkiana según la cual en ocasiones no existe mejor expediente para hablar de la realidad que una imaginación desbordante. Plenos de humor, ternura y cierto espíritu naif no exento de malicia, estos relatos (catorce en realidad, pues el último de ellos, "Hambruna", fue secuestrado por la censura de la edición original) dibujan la existencia en un hipotético reino, Lailonia, por el cual transcurren jorobas mutantes, niños codiciosos y crueles, cofres que contienen rostros humanos, personas que aspiran a la más ridícula de las famas, dioses que pierden el trono, objetos que se rebelan contra sus dueños e incluso hombres a los que la vergüenza disminuye hasta el punto de hacerlos desaparecer. En el mejor registro de la literatura fantástica, Kolakowski radiografía los entresijos de la Polonia de los años 60 del pasado siglo gracias a un libro que, bajo el aspecto de fábula, admite ser leído como un testimonio audaz de un periodo histórico recorrido por inquietantes realidades, entre otras las denunciadas por el gran dramaturgo Slawomir Mrozek, que huyó de su país el mismo año en que Kolakowski publicó su libro, incapaz de soportar la esquizofrenia que caracterizaba el día a día en un país "socialista".

TRAGEDIAS. VOL. III AGAMENÓN (ESQUILO) (Literatura: historia y crítica)

Este tercer volumen de las tragedias de Esquilo publicadas en la colección Alma Mater pone en manos del lector una edición del Agamenón. Después de una extensa y documentada introducción y de la bibliografía, se presenta el texto a doble página, en el original griego y en su correspondiente versión española. El Agamenón, la obra cumbre de Esquilo y culminación también de la tragedia griega, es la primera parte de la Orestíada, la única trilogía del autor que se conserva entera. En esta tragedia Esquilo habla del regreso de Agamenón, rey de Micenas, de la guerra de Troya. Su esposa, Clitemnestra, que está esperándole en casa, ha mantenido, durante los diez años de ausencia de su marido, una relación adúltera con Egisto, primo de Agamenón decidido a recuperar el trono de Micenas, que en su concepto le pertenece. Clitemnestra ha planeado matar a Agamenón como venganza por la muerte de su hija, Ifigenia.

LOS JÓVENES BÁRBAROS (ELIADE, MIRCEA) (Literatura: historia y crítica)

El autor exploró, con este su décimo libro publicado en 1935 a la edad de 28 años, una nueva fórmula de novela. Son las novelas de su generación (la misma a la que pertenecen otros rumanos de proyección universal como Cioran e Ionesco), y los personajes, casi en su totalidad, jóvenes veinteañeros; es la Gran Rumanía de los años treinta. Presenta muy certeramente un mundo en descomposición, una sociedad en la que los hijos no creen en los valores que defendieron sus padres, pone en primer plano a una generación joven, frenética y confusa, obsesionada por lo trágico de su destino, un destino que habría de precipitarla muy poco después en la gran hecatombe de la guerra. En 1964, Eliade releyó su novela y escribió: "La crudeza de algunas escenas me ha exasperado. Al propio tiempo, puede que con toda justicia, el salvajismo y bestialidad de estos huligans de entre 20 y 25 años hace que la novela mantenga su significación y actualidad. Pues estos personajes cínicos, crueles y salvajes se han vuelto familiares en la Europa occidental en los últimos diez años".

¿HA MUERTO SHAKESPEARE? (TWAIN, MARK) (Literatura: historia y crítica)

Sobre las biografías, habla el propio Twain a propósito de su proyecto de autobiografía: ?llegado a este punto me asalta una duda: teniendo antepasados tan brillantes, ¿merece la pena contar una vida tan banal como la mía? Supongo que lo más razonable será no contar nada de mí, salvo que me cuelguen. Si muchos otros biógrafos hubieran hecho lo mismo: limitarse a hablar de sus antepasados y no escribir nada de sí mismos hasta que no les ocurriera algo relevante, el público lector habría salido ganando, ¿no cree?.