PERISONETOS (MANUEL CALVO, JUAN)
Si sustituimos cada sílaba de un soneto por otrosoneto completo, obtendremos una composición de 154 sonetos. Para intentartrasponer, de cierto modo, la acentuación propia del soneto a estascomposiciones más amplias, utilizamos sonetos alejandrinos y sonetillos enfunción de que las sílabas que les correspondan tengan una menor o mayoracentuación tónica.Así, agrupados por distintos temas, se ofrecen estos seisPerisonetos que se completan cada uno de ellos con un delantal, un prólogo y unepílogo. La estructura a la que se ajusta cada composición se indica claramenteen su índice.Sonsonete de voces, el soneto necesita apreciarse deantemano para ser disfrutado con soltura, para poder sumirse sin esfuerza bajosu balizaje preceptivo, y ello ni empece la discreción ni produce ninguna mermade la capacidad creativa ni intelectiva de quienes los abordan ya como autoreso como lectores. Los sonetos no son peligrosos.Espero que aquellos que se atrevan a entregarse alviaje que aquí se propone, sometidos a un ritmo tan repetido como variable,acaben conducidos por tal ritmo –semejante al de los antiguos viajes en tren–hacia su propio mundo creativo, y una vez allí sean capaces de disfrutar mejoresta propuesta.TODO PRODIGIO CANSA . IV PREMIO DE POESÍA VICENTE PRESA (SANZ, RAMÓN)
Ramón Sanz nació en Madrid en 1972. Ha vivido en varias ciudades españolas. Hace unos años se estableció en Tarragona, donde ejerce de profesor de secundaria. Licenciado en Filología Hispánica, ha impartido clases como profesor invitado en la Escola de Lletres de Tarragona y ha colaborado con artículos de crítica literaria en publicaciones como la revista Adarve y el periódico digital Tarragona literaria. En 2000 obtiene el Premio Esquío de Poesía convocado por la Sociedad de Cultura Valle- Inclán y la Fundación Caixa Galicia con el libro La lluvia en los relojes. En Todo prodigio cansa¸ la voz poética establece un juego de referencias con la tradición literaria y con ese tú al que tantas veces se dirige el poeta. Las imágenes dejan de ser de un simbolismo abstracto para acercarse a la cotidianeidad, palabra vivida. La experiencia vital, la frustración ante el fin o la ilusión del amor, el irremediable camino hacia la muerte conducen a un distanciamiento irónico y necesario, hacia un final que es fin o principio de otra vida: «entonces, si no sabes quién eres, si no sabes qué quieres, si no sabes qué tienes, / deja ya de quejarte y muérete, / o levántate y anda.»¡











