CONDUCTAS ANIMAL… (LORENZ, KONRAD)

CASTELLANO VIEJO EN DON JUAN MANUEL, EL (ANTÓN MARTÍN, JOSÉ MARÍA)

GUÍA PIR 2015 (EQUIPO PEDAGÓGICO DE CEDE)

RETALES DE VIDA Y TIEMPO (GIL ROALES-NIETO, JESÚS)
Este libro contiene pensamientos, aforismos, algún apotegma y citas para no quedar, para que el lector las consuma a su antojo, aderezado todo con un humor discreto aunque socarrón y, cuanto menos, dúplice. Libro hecho con el propósito de mostrar ideas dejando al lector el protagonismo para recoger, metabolizar y aprovechar en su beneficio lo que le plazca. Intenta ser una invitación a cambiar el foco de preocupación principal de los humanos contemporáneos, cada día más obsesionados por la salud y el anhelo de inmortalidad. Propone cuidar al espíritu más que al cuerpo, concentrarse en la atención de aquél haciendo gimnasia mental para potenciar una salud mental preventiva, orientada al deleite por la reflexión y sus actividades fortalecedoras: lectura, discusión, música, artes en general... Salud mental preventiva con pocas reglas claras y concisas: "no ocuparse en estupideces", "menos flexiones y más reflexiones", etcétera.MEDITA PARA SER FELIZ (EQUIPO DE PSICOPEDAGOGÍA NIKÉ ARTS)

BIOLOGÍA Y PSICOFISIOLOGÍA DE LA CONDUCTA SEXUAL (CARROBLES, JOSÉ ANTONIO I.)

MIS CONSEJOS PARA VIVIR EN ARMONÍA (ACEVES, OCTAVIO)

CÓMO POTENCIAR SU MEMORIA (BROWN, MARK E.)

MEDICIÓN DE ACTITUDES EN PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN . CONSTRUCCIÓN DE ESCALAS Y PROBLEMAS METODOLÓGICOS (MORALES VALLEJO, PEDRO)

PONGA A PRUEBA SU INTELIGENCIA EMOCIONAL . TÉCNICAS PARA AUMENTAR SU IE (WOOD, ROBERT / TOLLEY, HARRY / ESTABLIER SANTAMARÍA, MARISA)

NO HAY QUE SER BUENO, HAY QUE SER FELIZ (LECUONA, BEATRIZ)
¡Estás a solo un salto de alcanzar la felicidad! No hay que ser bueno, hay que ser feliz no es un libro al uso, es en sí una terapia completa para Dependientes Emocionales. La D.E. afecta a más del 50 % de la población, aunque muchos de los afectados ni siquiera son conscientes. Esta dolencia consigue atraer muchísima infelicidad y fomenta los patrones tóxicos de comportamiento en las relaciones -de cualquier índole-. La sociedad, la cultura, la manera de educarnos, las heridas emocionales que acarreamos de la infancia, las experiencias dolorosas, etc., son algunos de los ingredientes que favorecen que esta dimensión psicológica se convierta en un problema que debemos atender si queremos ser felices. Beatriz Lecuona, psicóloga experta en dependencias afectivas, ha trasladado en esta obra un método eficaz y sencillo con los recursos y herramientas adecuados para hacer frente a todas aquellas situaciones cotidianas que se nos escapan y nos generan un gran malestar, ya sea en forma de ansiedad, frustración, desmotivación, ira, depresión, miedos, etc. Este manual parte con un test único y exhaustivo para detectar el grado de Dependencia Emocional (el T.D.E.L., Test de Dependencia Emocional Lecuona) creado por la propia autora. Con esta prueba, el lector podrá contar desde el inicio del libro con una mayor claridad acerca de si su forma de actuar, de relacionarse con su entorno y de gestionar su vida y sus emociones pueden mejorarse. Siguiendo las pautas de esta guía, conseguirá dar el salto definitivo para conocerse, aceptarse y quererse, alcanzando un deseado estado de plenitud.INVENCIÓN DEL SÍ MISMO, LA (ROSE, NIKOLAS)

PSICOLOGÍA SOCIAL (NE) . ALGUNAS CLAVES PARA ENTENDER LA CONDUCTA HUMANA (OVEJERO BERNAL, ANASTASIO)
El realismo constituye una constante de toda la literatura, cuya primera formulación teórica está en el principio de la mimesis de la Poética de Aristóteles. En este sentido, el realismo puede ser considerado uno de los aspectos centrales de la Teoría Literaria, que debe definir los límites de su concepto y neutralizar la impresión, polisemia y ambigüedad con que se aplica el principio realista.AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN DE MOTIVACIÓN Y EMOCIÓN

LAS SUPLENCIAS DEL NOMBRE DEL PADRE (GERBER, DANIEL / MORALES, HELÍ / HERNANZ, ELSA)
El padre, la cuestión del padre, atraviesa la obra de Freud y los seminarios de Lacan.. El padre en Freud, aparece, a simple vista, como un personaje central en le teatro de lo psíquico, pero se trata de algo más estructural: una función en la constitución del sujeto. El actor que en cada uno de los procesos ocupa un papel en el libreto clínico se evidencia como engranaje fundamental en el devenir de las historias. Pero el padre no es nada más esa pieza fundamental para pensar la constitución psíquica del sujeto, sea como función edípica en la interdicción o como voz que irrumpe cuando adopta el tono del mandamiento y la severidad del castigo superyoico; también es el punto nodal de la mitología freudiana del origen: el Padre de la horda primitiva y después Moisés y su asesinato muestran, para Freud, la verdad histórica del padre como fundador de lo social y sus constelaciones. Padre como personaje, función, voz, origen; como fundamento. En Lacan, no es menos rica y variada la elaboración sobre el padre; desde su ausencia en sus primeros casos de psicosis femeninas hasta su construcción como función simbólica en la propuesta de un tratamiento posible de las mismas. En 1953, la función del padre se escribe todavía con minúsculas pero su intervención, en tanto nombre, sostiene operativamente, desde entonces, el campo de lo simbólico. A finales de la década de los cincuenta, el Nombre del Padre adopta, en el discurso de Lacan, la función de gestar la metáfora y, por ende, los movimientos de la cinética significante. Después, a partir de 1973, los nudos permiten pensar dicha función, del lado de la escritura topológica y abre las puertas a diversas posibilidades de suplencia. Pero la importancia del padre atañe también a la historia: el Dios pastor, el Padre Primordial, el Moisés egipcio y el último rey de Francia, evidencian que el padre puede perder la cabeza. Hoy en día, el lugar que el padre sostenía en las sociedades griegas y romanas, aquel de fundador de la patria (Pater patria) o de eminencia jurídica (Patricio) e incluso quien proponía a la mujer devenir madre por el matrimonium, ha sido reducido a un actor en el núcleo privado de la familia. Pero aun ahí, sus funciones se ven trastocadas por el poder de la iglesia y el estado, por los derechos civiles delos hijos, por el lugar de la madre y su amor irremplazable y, en fin, por la maquinaria científica que proponen la posibilidad de sustituirlo por un espermatozoide en sus experimentos de inseminación artificial. Antes todas estas dimensiones, ¿cuál es el lugar del padre? ¿Puede sustituirse su función? Las suplencias, ¿qué sentido y qué consecuencias tienen? Frente a la ciencia y sus propuestas, ¿puede reducirse la paternidad a una sustancia o tendremos que seguir defendiendo otra materialidad del Nombre del Padre? A todas estas dimensiones se abre el presente texto.