Psicología

LA AGRESIÓN Y SUS CAUSAS (RENFREW, JOHN W.)

Prácticamente cualquier persona puede presentar conductas agresivas en algún momento de su vida; sin embargo, cuando éstas rebasan los límites socialmente permitidos es necesario investigar tanto las causas como los efectos de tal comportamiento. El autor presenta los conocimientos que permiten a psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, médicos, abogados y maestros identificar los orígenes de las reacciones violentas que se dan en la sociedad actual, además de exponer la forma adecuada de manejar y controlar dicha agresividad. En primer lugar se realiza una exposición general de los factores biológicos que favorecen la presencia de acciones y actitudes hostiles, luego se analizan con detalle los elementos sociales y ambientales de la agresión, y, finalmente, se muestran los resultados de los estudios efectuados en torno a los problemas que genera la violencia en sectores específicos de la población, como menores de edad y enfermos mentales.

LA VIRTUD DE LA FORTALEZA (DÍAZ, CARLOS)

La fortaleza, como las demás virtudes, no se adquiere en solitario: nos fortalecemos unos a otros. La fortaleza que nos presenta Carlos Díaz es una virtud difícil en un tiempo como el nuestro y en una sociedad como la de hoy, imperio de las facilidades, reino de lo débil y de lo efímero, donde la fuerza sólo se aplica en afirmar que nada se afirme demasiado, que lo mejor es vivir con un pensamiento débil, una ética mínima y un capitalismo fuerte. En una situación así, el materialismo dominante ha añadido un obstáculo a los valores espirituales –de por sí difíciles de practicar– que, según Karol Wojtyla, aun cuando son objetivamente superiores, resultan más débiles que los valores materiales, que son objetivamente inferiores. La fuerza subjetiva de los valores materiales incide de manera directa sobre el hombre y satisface intensamente sus sentidos. Los valores espirituales no tienen esa fuerza, no conquistan al hombre con tanta facilidad y no lo atraen con tanta potencia. Por este motivo, en el conflicto con los valores materiales y sensuales, los valores espirituales terminan con frecuencia derrotados. El hombre debe conseguir que los valores frágiles se hagan en él más fuertes, dado que son claramente más poderosos e importantes. Con los valores inferiores, en cambio, debe moderar la fuerza de atracción que sienten por ellos los sentidos y que no está acorde con la verdad objetiva del bien. Este libro invita a los lectores a lograr el fortalecimiento interior siguiendo el ejemplo cristiano de amor, que es fuente de energía, poder que libera al hombre de su natural debilidad y le conduce a la perfección.