Las espinosas y complejas relaciones entre educación e ideología se desvelan cuando, en vez de teorías más o menos abstractas, se utilizan categorías históricas. De ello da buena cuenta este libro, aplicado a las relaciones entre la educación y la España contemporánea, en el que se narra una historia cuyos orígenes se remontan a la recepción de la modernidad -rico legado de la Revolución Francesa- y que muestra la ardua labor que supuso su incorporación a nuestra cultura política. De este modo, aparecen aquí las aportaciones que a la formación del sistema educativo público hicieron diferentes ideologías, las que representaron los ilustrados, los diversos liberalismos, el institucionismo y los movimientos sociales. También las resistencias que el Antiguo Régimen opuso al mundo moderno y a una educación digna de este nombre. De esa pugna nacieron los principales problemas que han gravitado sobre España desde 1812 hasta nuestros días: las exigencias derivadas del principio de igualdad, las diferentes concepciones de la libertad de enseñanza, el problema de los recursos financieros, la controversia sobre el laicismo escolar o la dualidad tradicional de la escuela pública y la enseñanza privada.