Sus amorosos , ambos fervientes militantes comunistas, la contagian con el brillo feroz de la de un mundo nuevo y mejor. Pero las privaciones de la guerra y la Depresión se cobran su implacable peaje. Inesperadamente, Davita encuentra en la judía –que hace largo tiempo su ha abandonado- un consuelo a su inquisitivo interno y una prueba para su incipiente espíritu de independencia. Para ella, las escurridizas posibilidades que la vida ofrece de , logros y decencia se convierten en algo real y reverberante como la de la pequeña arpa que cuelga en su puerta y les da la bienvenida a los visitantes con sus tonos dulces y suaves. Potok ha abierto un nuevo claro en el bosque de la literatura estadounidense.