En el año 1887, en el que el autor escribió este libro, se habían realizado, y se estaban realizando, grandes cambios en las instalaciones navales e infraestructura de los medios de construcción y mantenimiento de los buques de guerra en España. En 1878 el ministro Pavía pensó en dotar a Ferrol, como el más importante de los astilleros peninsulares, de los medios y herramientas necesarios para ponerse al nivel que los tiempos requerían. Se fueron adquiriendo en el extranjero gran número de herramientas y se le dio a la Maestranza, destinada antes a trabajar en la construcción de buques de madera, la necesaria enseñanza para hacerlo en los de hierro.
En el año 1887, en el que el autor escribió este libro, se habían realizado, y se estaban realizando, grandes cambios en las instalaciones navales e infraestructura de los medios de construcción y mantenimiento de los buques de guerra en España. En 1878 el ministro Pavía pensó en dotar a Ferrol, como el más importante de los astilleros peninsulares, de los medios y herramientas necesarios para ponerse al nivel que los tiempos requerían. Se fueron adquiriendo en el extranjero gran número de herramientas y se le dio a la Maestranza, destinada antes a trabajar en la construcción de buques de madera, la necesaria enseñanza para hacerlo en los de hierro.