No me moveré de aquí, mis párpados cerrados harán que llegue el otoño. Seguiré viviendo bajo las ojas doradas y tranquilas del castaño, junto a las agitadas acacias, al vaivén continuo del viento y de la lluvia, y pondré gran cuidado para que la tristeza no anide en las puertas y ventanas de mi casa. Sé que sólo así podré llegar indemne al tiempo de los almendros en flor.
No me moveré de aquí, mis párpados cerrados harán que llegue el otoño. Seguiré viviendo bajo las ojas doradas y tranquilas del castaño, junto a las agitadas acacias, al vaivén continuo del viento y de la lluvia, y pondré gran cuidado para que la tristeza no anide en las puertas y ventanas de mi casa. Sé que sólo así podré llegar indemne al tiempo de los almendros en flor.