Hugo, un joven publicista indolente y acomodado, recibe el aviso de su despido en WPA, la agencia para la que ha trabajado felizmente durante los últimos años, sin más complicaciones que las de ingeniárselas para no existir. A partir de entonces, se produce contra su voluntad un punto de inflexión tan extraño como incontrolable, ya que, por ley, aún debe permanecer un mes en la agencia hasta que se haga oficial y efectiva su destitución. Jefes, compañeras, una apuesta, hipócritas fiestas de despedida, los bajo fondos, la alta sociedad, de todo hará Hugo una radiografía personal con su mirada afilada y sarcástica, una despiadada y tierna parodia de la vida que tiene por delante, la que le ha tocado vivir. Con un estilo ágil y divertido, haciendo gala de una portentosa capacidad histriónica, Borja Carvajal convierte cada escena de su novela “Estatua busca plaza tranquila” en un sutil y deformado cuadro de costumbres contemporáneo, heredero de una larga tradición de escritores satíricos como Tom Sharpe, John Kennedy Toole, Eduardo Mendoza o John Updike. “Una primera novela escrita con mucho ingenio y enorme sentido del humor. Mientras la leía me he reído a carcajadas. Estoy segura de que a muchos lectores les puede pasar lo mismo que a mí”, Nativel Preciado (comentario a la 2ª edición).