Cuando Mempo Giardinelli emprendió su viaje por la Patagonia, a bordo de un viejo Ford Fiesta -el Coloradito Pérez-, se hallaba escribiendo una novela que le provocaba muchas dudas que no sabía cómo resolver. El argumento se desarrollaba también en la Patagonia, de manera que su itinerario hacia el sur y sus encuentros con toda una galería de personajes fascinantes iría enriqueciéndose con la búsqueda de pistas y escenarios novelescos, con reflexiones literarias y fragmentos de esa novela inacabada, para conformar un originalísimo relato de viajes que mereció el Premio Grandes Viajeros 2000.