Una antigua vecina de un barrio elegante de Madrid, aparece estrangulada en un bar. Los acontecimientos, hasta el descubrimiento del asesino, son seguidos muy de cerca por la portera de la finca, una mujer de mediana edad aficionada a la bebida, que nos narra sus experiencias en un vecindario derechista, católico y anticuado, que paradógicamente coincide en muchos puntos con la actual sociedad tan progresista en apariencia, encarnada en el joven policía que investiga el crimen. De unos y otros intenta defenderse la protagonista, con su original visión de las cosas y, sobre todo, con un sentido del humor presente en cada página.