El humor de la farsa anima a los personajes de esta obra teatral. Tras la apariencia de un cuento de hadas, una bella infantina a punto de ser devorada por un dragón y un valiente príncipe que será su salvador, se esconden muchas referencias históricas de la época de Valle-Inclán, un autor genial y una de las personalidades más interesantes de la Generación del 98.