El fenómeno imparable, global y transversal de las plataformas digitales ha transformado para siempre el modo en el que viajamos, compramos o consumimos. Aunque la irrupción de la economía colaborativa es un claro ejemplo de la bondad de las dinámicas competitivas, la Administración contempla la nueva economía de las plataformas como algo que ordenar y restringir, y no como la oportunidad que es. Por otro lado, este modelo de negocio manifiesta una peligrosa tendencia a la concentración, a la que se ha unido la aparición de ciertas conductas colusorias y de abuso de posición de dominio desarrolladas bajo el paraguas de las plataformas. Esta obra aborda conjuntamente los problemas regulatorios y de competencia con la intención de aportar las claves imprescindibles tanto para una reglamentación procompetitiva de la economía colaborativa como para evitar las principales prácticas anticompetitivas que se están produciendo en su desarrollo.