El científico cree en el mesianismo de la razón. Sus esquemas de experiencia establecen una relación de dominio sobre la realidad, y suponen que no existe más paradigma de experiencia que el de las ciencias positivas. Gabriel Marcel elabora un concepto más amplio de experiencia. Existe una experiencia de sentido, que se sirve de un lenguaje no objetivista, unívoco, sino abierto al contacto personal y a realidades más profundas y significativas. Frente al pathos de la demostrabilidad -dogma de la razón práctica científica- Marcel descubre los diferentes niveles de experiencia en el hombre, ninguno de los cuales ha de convertirse en dictatorial. Hay la experiencia de lo irreductible. En definitiva, la verdad no posee primariamente un estatuto abstracto ni teórico, sino que es un acontecimiento.