Tristán se sometía ese día al talante de la temporada. Reserva en sus labios, evocaciones que se acumulaban detrás de sus ojos, algunos pensamientos sin pretensiones y la misma mecánica con la cuál preparaba siempre su café. Era invierno.
Tristán se sometía ese día al talante de la temporada. Reserva en sus labios, evocaciones que se acumulaban detrás de sus ojos, algunos pensamientos sin pretensiones y la misma mecánica con la cuál preparaba siempre su café. Era invierno.