La historia de la lingüística ofrece respuestas a las inquietudes de nuestro tiempo mediante la revisión de sus principios y autores. Narra episodios protagonizados por maestros, sabios, editores y profetas: los maestros nos forman en el uso del discurso con la retórica; los sabios establecen las teorías científicas; los editores transmiten el tesoro cultural con la ayuda de la gramática, y los profetas son los historiadores, que descifran el sentido de las épocas. La clave de la historia de la lingüística es la interpretación de sus episodios como símbolos proyectados sobre nuestro tiempo. Su mérito es librarnos del egocentrismo del presente.