El yin (lo negativo y frío) y el yang (lo positivo y cálido) como principios opuestos que se distribuyen por conductos especiales (jin), distintos de los vasos y los nervios en la primera medicina china, explicarían las enfermedades por las alteraciones de su flujo y distribución; Celso, un empírico ortodoxo del siglo I a.C., aporta información detallada sobre las técnicas para el tratamiento de fracturas, luxaciones, hernias o cataratas: «Un ayudante mantiene inmóvil la cabeza del paciente, que puede perder la visión para siempre con el menor movimiento. [...] A través de las primeras membranas, el cirujano introduce en línea recta, entre el ángulo externo y la pupila, una aguja acerada, no demasiado fina, en el centro de la catarata...»; la primera disección de cadáveres humanos demostrada por parte de Mondino de Luzzi en el siglo XIV: «Abre primero el corazón por la parte derecha, comenzando por la punta, sin tocar la otra pared [...] y al instante encontrarás el ventrículo derecho y verás en él dos orificios...»; Andrea Cesalpino, médico de cámara del papa Clemente VIII, admitió un solo principio vital, que situó en el corazón, y, en consecuencia, utilizó por vez primera el término «circulación de la sangre»; la controversia con la vivisección; la manipulación de la información en cuestiones relativas al sida, al virus Ébola, el mal llamado «mal de las vacas locas» o la comida rápida son cuestiones que aborda este libro, escrito por uno de los principales investigadores españoles de la medicina y una de las mayores autoridades en la materia, José María López Piñero. "La medicina en la historia" es una obra que profundiza en la interrelación de la enfermedad con las tendencias culturales y los condicionamientos políticos y socioeconómicos. Desde los orígenes de las enfermedades y de la medicina prehistóricas; el Egipto arcaico y las culturas de Mesopotamia; las medicinas clásicas india y china (con los textos médicos y sus fundamentos teóricos, la práctica clínica y la terapéutica); la Antigüedad clásica grecorromana (la Grecia clásica, el helenismo alejandrino y romano); la Edad Media (Bizancio, el Islam medieval, al-Andalus); los avances y retrocesos de la primera medicina moderna (el punto de partida de la morfología comparada, la constitución de la fisiología como disciplina, la profesionalización de los cirujanos); o la medicina contemporánea (la embriología, la genética, la biología molecular)... Una obra profusamente ilustrada llamada a convertirse en referencia de lectura obligada. Un libro que, sin duda, es ya un clásico del estudio de la historia de la medicina. ACOGIDA DEL LIBRO "Esta obra, concebida como una gran síntesis para un lector no especializado y enriquecida con una abundante y pertinente ilustración gráfica, propone una visión del quehacer médico como resultado de un esfuerzo colectivo". A. Doménech, "La Aventura de la Historia".