Tras separarse de su padre, expulsado como muchos gitanos por Felipe II, la niña María es llevada a servir a un convento del que huye para ser acogida por unos moriscos amigos de su padre, quienes la educan y le enseñan el arte de la espada. Cuando María termina su entrenamiento, le confían una misión en Chipre: llevar a Famagusta el primero de los libros plúmbeos, Evangelios apócrifos que hará pasar por antiguos y que legitimarán a los moriscos como los primeros cristianos de Iberia. María ha de hacer frente a muchas aventuras; recorre la Granada cristiana y la morisca, es cautiva en Argel y viaja a Nápoles, cuando en la ciudad se da cita el ejército de la Santa Liga. Enamorada del capitán español don Jerónimo de Aguilar, su amor será un gran desencuentro. Llegado el momento en que él debe embarcar, María, disfrazada de hombre, sube a la Real tras él. Cuando su enamorado muere en combate, María la bailaora es llevada a la Marquesa, donde hace amistad con un joven soldado y poeta enfermo: Miguel de Cervantes.