Todo el mundo parece estar de acuerdo en que la civilización occidental tiene problemas. Pero nadie está de acuerdo en sus causas, y en sus soluciones. ¿Estamos demasiado gobernados, o tal vez habría que simplificarlo todo? ¿Sobra capitalismo, o más bien al contrario? ¿Tenemos demasiada libertad sexual, o demasiado poca? ¿Y si el problema es más hondo y afecta precisamente a nuestros cimientos, como seres humanos en relación con Dios? Scott Hahn sorprende, al afirmar que los males de nuestra sociedad provienen del rechazo a la ayuda de Dios en el matrimonio. El hombre es un ser social, y la familia que se constituye tras el matrimonio es la clave de toda sociedad. Corrompido el matrimonio, corrompida la sociedad. Protegido el matrimonio, protegida la sociedad.