Las proteínas son una parte esencial de las células y por tanto de la materia viva. La forma rígida que adoptan les permite desempeñar múltiples tareas; sin embargo, en los últimos años se han identificado numerosas proteínas o regiones de estas que, careciendo de una estructura tridimensional bien definida, sí realizan importantes funciones biológicas. Son las proteínas desordenadas o dúctiles. Aunque durante mucho tiempo la falta de estructura rígida en las proteínas se consideraba una anomalía, hoy sabemos que esa característica resulta crucial para su funcionamiento; se considera que gracias a su flexibilidad y plasticidad, como si de un cuerpo de baile se tratara, han desempeñado un papel clave durante la evolución y en el desarrollo de varias enfermedades. Nos encontramos ante un notable cambio de paradigma en biología con importantes repercusiones para la vida y para la salud, tanto en el desarrollo de los organismos, la adaptación al medioambiente, la evolución o el origen de ciertas enfermedades.