Había guerra en el País de los Duendes. Por eso sus héroes hicieron un viaje, un periplo hacia el sur con la intención de encontrar el camino del Infierno. Hablaron con el espíritu de la montaña, con el espíritu de la llanura y cruzaron el inmenso desierto que venía después. Llegaron a un oasis que era un lugar importante antes del fin del mundo; allí conocieron a un hombre que vivía en una vieja fortaleza en las lindes del desierto. Fue él quien les contó la mejor forma de llegar al Averno. Un poco más tarde, se encontraron con Cancerbero y hablaron con el espíritu del Diablo, auténtico dueño de los secretos del Infierno y de sus riquezas, montañas de oro, ríos de diamantes y la multitud de formas de la felicidad. Después de muchas aventuras llegaron a las selvas de los trópicos donde encontraron el Poblado de los Brujos, cuya sabiduría les reveló el secreto para hacerse con la victoria.
Había guerra en el País de los Duendes. Por eso sus héroes hicieron un viaje, un periplo hacia el sur con la intención de encontrar el camino del Infierno. Hablaron con el espíritu de la montaña, con el espíritu de la llanura y cruzaron el inmenso desierto que venía después. Llegaron a un oasis que era un lugar importante antes del fin del mundo; allí conocieron a un hombre que vivía en una vieja fortaleza en las lindes del desierto. Fue él quien les contó la mejor forma de llegar al Averno. Un poco más tarde, se encontraron con Cancerbero y hablaron con el espíritu del Diablo, auténtico dueño de los secretos del Infierno y de sus riquezas, montañas de oro, ríos de diamantes y la multitud de formas de la felicidad. Después de muchas aventuras llegaron a las selvas de los trópicos donde encontraron el Poblado de los Brujos, cuya sabiduría les reveló el secreto para hacerse con la victoria.