Varamos en la arena como delfines tercos, / náufragos de sí mismos o de un barco fantasma. / La gente, que no sabe quién es -no lo pregunta-, / muestra su carne muerta sin rastro de pudor, / como las cicatrices de alguna guerra plácida.
Varamos en la arena como delfines tercos, / náufragos de sí mismos o de un barco fantasma. / La gente, que no sabe quién es -no lo pregunta-, / muestra su carne muerta sin rastro de pudor, / como las cicatrices de alguna guerra plácida.