Jean Guitton resucita en este libro el género antiguo del paralelo, buscando afinidades y diferencias entre dos espíritus comparables: Pascal y Leibniz. Ambos son matemáticos, metafísicos y pensadores religiosos. Pero a la vez se oponen en puntos esenciales como el razonamiento matemático, la composición del ser y la unión de los contrarios, la noción de probabilidad, la religión, su concepción de la predestinación, de la libertad y de la gracia, el ecumenismo, incluso en su estilo. No se trata de aportar «nuevos documentos» sobre Pascal o Leibniz, sino que confrontando de este modo ambos pensadores cada uno de ellos queda iluminado con nueva luz. «He procurado pintarlos uno al lado del otro, como en un panel. Me impulsaba la curiosidad por el análisis del espíritu humano, buscando verificar el pensamiento de Saint-Beuve de que habría tipos de pensamiento, familias de espíritus. [...] Me he servido de la confrontación de estas dos cabezas pensantes para desenredar algunos problemas que me preocupaban. El primer dominio de aproximación entre estos pensadores debe ser necesariamente el de la 'filosofía de las matemáticas'. [...] Mas ello sólo es una introducción a una cuestión más elevada: la de la continuidad y la discontinuidad del ser. [...] En lo que concierne a la interpretación del Cristianismo [...] los dos espíritus dialogan y se contestan. Su conversación nos puede permitir reflexionar sobre el sentido de la Reforma y sobre la oposición del catolicismo y el protestantismo, que es, después de tres siglos, uno de los rasgos de nuestra civilización occidental. Además, Pascal y Leibniz pertenecen a una época de transición entre los tiempos medievales y los tiempos modernos, cuando la relación entre la razón y la fe se va a plantear de una nueva forma. [...] Pascal y Leibniz han presentido que llegaba esta nueva edad y han propuesto vías diversas, que también deberemos confrontar. Finalmente, sobre los problemas a los que debemos hacer frente en este momento de la historia, y que conciernen a la organización del mundo y el equilibrio de los Imperios, estos dos genios tienen también algo que decirnos».