Con cierta lógica se dice que Brasil no es un país, sino casi un continente. Allí las cifras y las estadísticas sirven para mostrar el contraste perverso del capitalismo salvaje que sufre Latinoamérica. En este marco, la aparición del Movimiento de los Sin Tierra no puede verse como una simple expresión de protesta, sino como un hecho tremendamente revolucionario. El MST brasileño es, sin duda, uno de los fenómenos sociopolíticos más sorprendentes del panorama internacional actual.