Las lecciones de brujería que se abordan aquí por Castaneda, conllevan sus postulados a la conclusión de que los misterios del conocimiento secreto se disipan en el acto mismo de cobrar concreción definitiva. Puede advertirse el paralelismo entre la iniciación guerrera que el autor ha cursado y la disciplina del Zen, en estos tres capítulos: "Un testigo de actos de poder", "El tonal y el Nagual" y "La explicación de los brujos".