La pícara ingenua se desnuda por boca de su biógrafo Víctor Fuentes-Calvo. Si hubo un mito erótico y sexual en España, en los países del Este y en América esa fue Sara Montiel. Tuvo a sus pies a todo un elenco de hombres envidiables. Un aura sexual rondó siempre sus aledaños labios carnosos y con un prominente arco de cupido. Su belleza era meditativa y estática como si asemejase la porcelana china, era una verdadera diosa. Gozó intensamente: tres maridos y amantes a punta pala, fue rebelde y libre a pesar de las normas sociales de un mundo opresor. «Yo siempre he tenido un don natural para atrapar a los hombres, les hago disfrutar a tope hasta que se me rompen y no he vivido con tabúes, he considerado que todo lo que me apeteciera y que le gustará al señor con el que estuviese era bueno» Leído este libro se deduce que vivir la vida es un placer cuando se sabe ser SARA MONTIEL.
La pícara ingenua se desnuda por boca de su biógrafo Víctor Fuentes-Calvo. Si hubo un mito erótico y sexual en España, en los países del Este y en América esa fue Sara Montiel. Tuvo a sus pies a todo un elenco de hombres envidiables. Un aura sexual rondó siempre sus aledaños labios carnosos y con un prominente arco de cupido. Su belleza era meditativa y estática como si asemejase la porcelana china, era una verdadera diosa. Gozó intensamente: tres maridos y amantes a punta pala, fue rebelde y libre a pesar de las normas sociales de un mundo opresor. «Yo siempre he tenido un don natural para atrapar a los hombres, les hago disfrutar a tope hasta que se me rompen y no he vivido con tabúes, he considerado que todo lo que me apeteciera y que le gustará al señor con el que estuviese era bueno» Leído este libro se deduce que vivir la vida es un placer cuando se sabe ser SARA MONTIEL.