Una rápida consulta a los repertorios bibliográficos especializados permite descubrir el creciente interés que despierta la historia de las instituciones educativas y, muy especialmente, su inserción en la realidad social. La razón parece evidente: dada la estructura fuertemente institucionalizada de los sistemas educativos, la importancia que tiene su gestión y el interés de muy diversos sectores en controlarla, en ningún campo se reflejan las tensiones sociales con tanta claridad y, a veces, violencia como en el educativo. El éxito de todo sistema educativo depende de su capacidad de respuesta a las múltiples demandas sociales: las expectativas de los estudiantes, el control ideológico de la comunidad, las exigencias de capacitación reclamadas por las distintas instituciones o, entre otras, la necesidad de adaptarse a los avances científicos y a las innovaciones. De este modo, si la falta de correspondencia entre oferta educativa y demandas sociales es fuente de conflictos, los distintos ritmos de introducción de las innovaciones, las rivalidades entre los grupos sociales y las tensiones entre las demandas de libertad delas distintas instituciones y las necesidades estatales de ejercer control, hacen inevitable esta falta de correspondencia. Teniendo esto en cuenta, cinco profesores de tres universidades españolas constituyeron en 2002 un grupo de investigación centrado en las relaciones entre la oferta y la demanda educativas entre los siglos XVII y XIX, que contó con financiación del Ministerio de Ciencia y Tecnología (Proyecto I+D BHA 2002-0-2251). Recogemos ahora algunos resultados de esta investigación. Jaime González, el director del equipo, se centra en las carreras de los clérigos universitarios de Puebla, en la época del obispo Palafox, mostrando como los esfuerzos de los prelados por organizar la carrera eclesiástica consiguieron atraer a los estudios eclesiásticos a un creciente número de graduados universitarios. Elisa Luque, considerando la activa renovación pedagógica que se observa en México al concluir el siglo XVIII, analiza tres publicaciones periódicas: el Diario Literario de México, el Mercurio Volante y La Gaceta de México. En la misma época, la actitud de las sociedades económicas de amigos del país es estudiado por Isabel Corts y Consuelo Calderón. Por último, Javier Gómez analiza, ya en el siglo XIX, el conflicto entre la educación jesuita y la sociedad nacida de la revolución burguesas, partiendo principalmente de los planes de estudio.
Una visión sobre la interacción entre la colaboración privada y la gestión directa del Estado, como colectivo político, por primera vez en la antigüedad, capacitado a ejercer la gestión de los recursos por sus propios medios
Este libro ofrece la oportunidad de mirar hacia el pasado, hacia la historia del Instituto de la Opinión Pública, institución pionera en España que se convertiría más tarde en el Centro de Investigaciones Sociológicas. María Pilar Alcobendas, su autora, ha recopilado con esmero toda la información desde los inicios del I.O.P. en 1963, hasta la época de la transición española (1977), con la dedicación y la motivación de ser una de las sociólogas que formó parte de la institución desde sus principios. El libro se estructura en dos partes. En la primera, se abordan los principales retos y logros de la enseñanza de la Sociología y de la investigación en España durante el período 1943-63, porque, según la autora, el I.O.P. surge como consecuencia del esfuerzo educativo anterior. En la segunda, se detalla la actividad desarrollada en el Instituto por sus nueve directores, en sus cuatro sedes y manteniendo siempre a un grupo de técnicos que garantizaron la actividad investigadora. La finalidad del entonces Instituto de la Opinión Pública tiene su continuidad en el Centro de Investigaciones Sociológica: investigar los estados de la opinión pública española mediante el empleo de las más avanzadas técnicas de investigación social que garanticen la objetividad de sus resultados, así como detectar las actitudes y motivaciones de los españoles ante los hechos y situaciones que se producen. El primer Director del I.O.P., el catedrático de sociología Luis González Seara, ha escrito el prólogo de esta historia, en la que se sintetiza el desarrollo de la enseñanza y el establecimiento de la Sociología en España. Este libro nos permite conocer y reconocer lo que significó el Instituto de la Opinión Pública y el lugar que ocupa en la historia de la sociología española contemporánea.
En una escuela el interés del maestro por enseñar y de los estudiantes por aprender es personal: nadie lo da o lo impone, es el acto más libre y más autónomo. En este libro, los autores de Convivencia Educativa demuestran que es posible, en telesecundarias incompletas de Chihuahua y Zacatecas y en escuelas indígenas, alentar el interés de maestros y estudiantes en libertad y con autonomía. Sin cambiar programas o textos, sin apoyarse en nuevas tecnologías, con maestros ordinarios y en circunstancias normales, se logró enseñar y aprender con interés, que es la meta deseada en un país marcado por la desigualdad social y el desaliento con los resultados de la educación pública.