Ir al contenido
Resultados de la búsqueda para: José Martí










Obra monumental donde la erudición y el afán didáctico logran un equilibrio ejemplar. Hernán Cortés es la evaluación más ponderada y vasta que escritor mexicano alguno haya escrito sobre la polémica persona del conquistador.
No es posible construir programas informáticos de manera correcta y eficiente sin estudiar previamente los algoritmos. Este libro, de carácter introductorio, nos acerca con un lenguaje claro al análisis y al diseño de los algoritmos, al tiempo que establece las bases teóricas para que el estudiante pueda adentrarse en otras materias, tanto desde el punto de vista teórico como desde el práctico. La abundante presencia de algoritmos clásicos responde a la voluntad de los autores para que estos algoritmos formen parte de la cultura y de los conocimientos de fuentes del estudiante y para que éste se plantee los problemas reales correspondientes y interiorice el tipo de análisis que conduce a la derivación de estos algoritmos.
En el presente libro, los autores insertan la construcción de los pantanos dentro de la política de reformas y colonización que llevan a cabo los ministros de Carlos III, en el territorio de Lorca; analizan las características técnicas de los embalses y las dificultades y errores en su construcción, que llevaron al desastre de Puentes en Abril de 1802, así como la polémica entre constructores e ingenieros. Evalúan su utilidad para la economía local y la presión contributiva que la ciudad tuvo que soportar, aún después de su destrucción. Y, con profusión, estudian la figura de Antonio Robles Vives, comisionado real para las obras, que además de dirigirlas, tuvo que vencer la tenaz oposición de la oligarquía lorquina, en un conflicto típico del Antiguo Régimen.










Aquí, dentro de cada uno de los cuentos hay, cuanto menos, una tragedia y por sus esquinas el lector podrá encontrar el final de una comedia, adornada sí, de ironía, todo ello por la confabulación que entrañan dos encuentros, mejor dos encontronazos, entre la realidad que se respira y el anhelo que deseamos. Es por ello que, sin rechazar cuanto de variado existe en la vida de los humanos, sea el humor, el que al fin impere pues se trata de entretener y si se me permite, enseñar las mimbres en las que el hombre debe basarse para encontrar el principio de su felicidad. Así lo hemos pretendido en cada cuento, en todos los puntos de la narración pues al cabo, nos permite sumergirnos en la imaginación desbordante, en los sueños que, aunque parezcan imposibles, suelen revertir en verdad cuando nos sorprenden en el camino de nuestra existencia. Dice un personaje de Talismán, ciego él, refiriéndose a su madre: ignoraba que la risa no puede mantenerse en la cara más allá de unos pocos segundos, mientras la amargura toma carta de naturaleza para esculpir nuestro rostro. A ser posible, esta verdad bien podríamos mudarla para que sea la amargura la que empañe durante un segundo nuestra cara y sea la risa la que se enseñoree en nuestros labios. Mas nunca te rías tanto que puedas morir de risa, como dicen que le pasó al adivino Calcas en el siglo XIII antes de Cristo o al poeta Pietro Aretino en el 1556.

