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Resultados de la búsqueda para: José Martí
Las páginas de esta celebérrima Historia de la literatura universal de Martín de Riquer y José María Valverde constituyen un apasionante viaje por las literaturas de todas las épocas, desde sus más remotos orígenes hasta el siglo XX. El objetivo es ambicioso, ya que el calificativo universal, del que los autores consiguen dar cumplida cuenta, hace referencia «a toda creación literaria capaz de interesar a un lector de nuestra cultura y de nuestro tiempo, por encima de barreras nacionales o lingüísticas y de posiciones ideológicas». Martín de Riquer (experto en literatura medieval y gran conocedor de la obra de Cervantes) y José María Valverde (filósofo, traductor y poeta) realizan, en suma, «una narración sobre los libros inmortales que el hombre ha ido dejando atrás, duraderos en su fragilidad, al pasar por el tiempo».
Las páginas de esta celebérrima Historia de la literatura universal de Martín de Riquer y José María Valverde constituyen un apasionante viaje por las literaturas de todas las épocas, desde sus más remotos orígenes hasta el siglo XX. El objetivo es ambicioso, ya que el calificativo universal, del que los autores consiguen dar cumplida cuenta, hace referencia «a toda creación literaria capaz de interesar a un lector de nuestra cultura y de nuestro tiempo, por encima de barreras nacionales o lingüísticas y de posiciones ideológicas». Martín de Riquer (experto en literatura medieval y gran conocedor de la obra de Cervantes) y José María Valverde (filósofo, traductor y poeta) realizan, en suma, «una narración sobre los libros inmortales que el hombre ha ido dejando atrás, duraderos en su fragilidad, al pasar por el tiempo».
Hace unos tres mil años, el hombre creó el libro y lo convirtió en mensajero de sus vivencias, su saber y su creación literaria. La memoria histórica prescindía así del vehículo oral para quedar grabada en un soporte duradero y fiable. Desde las cavernas del paleolítico hasta los modernos procedimientos de autoedición y ófset, con intervención de la tecnología láser y la informática, hay una enorme distancia que no es solo temporal, sino, sobre todo, tecnológica. Esta evolución, acelerada en los últimos tiempos, nos ha privado, es cierto, del maravilloso arte de los códices, con sus insuperables miniaturas y el paciente y cuidadoso trabajo allí reflejado, pero ha puesto a nuestra disposición todas las facetas de la cultura; ha facilitado el acceso de todos los hombres, sin distinción de razas o credos, a los bienes culturales que se desprenden de la circulación universal de los conocimientos. En esta Pequeña historia del libro se hace una excursión por la historia del libro y de los hombres que la hicieron posible, para que de sus pasos y sus técnicas nos quede este modesto testimonio, escrito con el cerebro y el corazón.


La luz condiciona toda nuestra vida y está presente en el día a día y allá donde miremos. También podemos descomponerla en colores y comprobar al terapéutica que puede hacerse con ella. Así, se ha podido demostrar que cada frecuencia de color tiene una forma diferente de actuación en el cuerpo humano, en función también de la forma en la que la apliquemos. Este libro pretende dar a conocer la importancia de una terapia de armonización basada en la utilización de colores abordando, al menos en parte, el estudio de las diferentes características de la luz y su descomposición en sus distintas variantes.
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Hace dos mil años un hombre formuló esta pregunta a un grupo de amigos y la historia no ha terminado aún de responderla. ¿Quién es este hombre por quien tantos han muerto, a quien tantos han amado hasta la locura y en cuyo nombre se han hecho también ¡ay! tantas violencias? Desde hace dos mil años su nombre ha estado en boca de millones de agonizantes, como una esperanza, y de millares de mártires, como un orgullo. Y también ¡ay! ¡cuántos han sido obligados a creer en él con riesgo de sus vidas, cuántos tiranos han levantado su nombre como una bandera para justificar sus intereses o sus dogmas personales! ¿Quién es, pues, este personaje que parece llamar a la entrega total o al odio frontal, este personaje que cruza de medio a medio la historia como una espada ardiente y cuyo nombre -o cuya falsificación- produce frutos tan opuestos de amor o de sangre, de locura magnífica o de vulgaridad ¿Quién es y qué hemos hecho de él, cómo hemos usado o traicionado su voz, qué jugo misterioso o maldito hemos sacado de sus palabras? ¿Es fuego o es opio? ¿Es bálsamo que cura, espada que hiere o morfina que adormila? ¿Quién es? Las respuestas de este libro no nos muestran un fenómeno cultural de la humanidad. Ponen en juego toda nuestra existencia.






Si el lector pudiera mirar una página de texto sin dejarse captar por el fondo, sino solo por la forma, advertiría que las letras que lo componen pertenecen al mismo modelo: letras redondeadas, casi todas de la misma altura (letras de ojo medio), unas pocas que sobresalen por arriba o por abajo... Pero hay otras que se salen de la fila por la parte superior de la línea, algunas con figura distinta de las abundantes minúsculas: son las mayúsculas. Bien porque se hallen a principio de párrafo, porque vayan después de punto o porque encabecen una palabra o frase consideradas nombre propio, las mayúsculas rompen la monotonía del texto compuesto con minúsculas para erigirse en dominantes, como el pastor que vigila el rebaño, como la imponente iglesia que preside el pueblo por su altura y su forma. Si el lector tuviera interés en saber cómo se administran las mayúsculas en un escrito, tal vez se daría cuenta de que en los textos españoles actuales aparecen menos mayúsculas que si el mismo texto estuviera escrito en inglés o en alemán y bastantes más que si el texto estuviera escrito en francés. Si profundizara un poco, advertiría que a lo largo de la historia las mayúsculas no se han empleado en los textos españoles de la misma manera que hoy y que los criterios aplicables para su uso tampoco han permanecido sin variación a lo largo del tiempo. Pero si el lector siguiera profundizando y leyera el texto que tiene delante (ahora el fondo, no la forma), se daría cuenta de que, contra el criterio del autor del escrito, tal vez se podrían haber empleado más mayúsculas en determinadas palabras y menos en otras. En ese momento habría descubierto el gran problema que afecta al empleo de las mayúsculas en español: en buena parte se trata de una cuestión subjetiva, personal; es decir, muchas mayúsculas no obedecen a una norma ortográfica ni a una necesidad, sino al criterio particular del escribiente, dueño de su escrito no solo en el fondo, sino también en la forma. Descubriría asimismo la dificultad de establecer unas normas generales que cubran los casos posibles y, sobre todo, la obligatoriedad de obedecerlas por parte del escritor, traductor o periodista, entre otros autores de textos. De esta necesidad de definición parte el autor de esta obra. Martínez de Sousa ha decidido tomar el toro por los cuernos y tratar de someterlo a la disciplina de la escritura y del sentido común en el empleo de las mayúsculas. No ignora la dificultad del empeño, y este es tal vez su mérito.


Con la incorporación del modelo educativo basado en la adquisición de competencias, el profesorado de Religión, al igual que el resto del colectivo docente, debe conocer los fundamentos en los que se basa este nuevo paradigma, dominar sus principales conceptos y conocer su filosofía subyacente. Pero, para educar con calidad desde este nuevo paradigma, los docentes necesitarán formarse y desentrañar su filosofía educativa. Solo a partir de una honda reflexión sobre sus consecuencias organizativas y didácticas será posible iniciar una «puesta a punto» de los programas curriculares. Este libro introduce al lector en el modelo o paradigma educativo basado en las competencias básicas y, sin pretender erigirse en manual de programación, ofrece las claves básicas para integrar las competencias y las tareas de clase en la propuesta curricular. También se incluye en esta obra una propuesta a modo de anexo. No se trata de «cubrir» todos y cada uno de los descriptores que han de estar presentes en el proceso educativo, sino más bien fomentar una serie de capacidades y habilidades más concretas que puedan orientar la programación y el desarrollo de una serie de tareas que promuevan la adquisición de competencias. Será el propio profesorado, departamento o centro educativo el que debe seleccionar aquellos descriptores que, teniendo en cuenta las características propias del alumnado, consideren más adecuados para que este adquiera un determinada competencia e incluirlos en sus programaciones. Asimismo, este libro pretende aportar algunas claves para elaborar y «validar» actividades y tareas, asegurarse de que efectivamente contribuyen a la adquisición de competencias. Para mantener lo que es válido y para cambiar, adaptar o incorporar actividades a nuestra programación de aula.

