Comienzan sonando en las orillas de la ciudad y su retumbo llega desde la lejanía a los zaragozanos, anunciando que en unas pocas semanas estarán en sus calles. Desde hace setenta y cinco años, la Semana Santa de la capital del Ebro está marcada por el estruendo de miles de tambores, bombos y timbales. Este libro cuenta cómo se recibió esta tradición desde el Bajo Aragón y se transformó hasta hacerla propia y convertirla en una nueva seña de identidad de Zaragoza.