En este texto el Prof. Mazón trata de aclarar o refutar toda una serie de asertos y peregrinas opiniones –en casos hirientes y ofensivas– vertidas por un grupo de encumbrados investigadores del mundo anglosajón que, de forma irreflexiva, escriben sobre turismo. El gran mérito de estos autores es haber conseguido alcanzar prestigio a través de no llamar a las cosas como son, para lo que recurren a un lenguaje barroco y completamente enrevesado. Sientan cátedra en temas muy complejos sin ningún tipo de trabajo empírico que sustente sus opiniones –en ocasiones retrógradas, clasistas y racistas–, tal cual si dogmas de fe se tratara. Ensalzan el turismo que practican los pertenecientes a la alta sociedad y con solventes economías –a los que llaman viajeros– y desprecian el turismo protagonizado por las clases medias y los trabajadores –un ejército de idiotas que se comportan como unos imbéciles, dicen–. Y en este escenario, lo más lamentable es que ante cualquier cosa que digan, necedades incluidas, inmediatamente encuentran un coro de aduladores dispuestos a especular, discutir, debatir, analizar, filosofar y, por supuesto, repetir de forma convencida lo dicho por estos sesudos intelectuales.