A sus quince años, su abuela Cleremont le explicó a Lenore por qué vivían en la Casa de la Seda, la mansión de los Sallonger. Era una historia triste, pues la madre de Lenore murió al nacer ella y madame Cleremont, una experta diseñadora de tejidos de seda, prefirió criar a su nieta lejos de Villers-Mûre, la aldea francesa donde habían vivido hasta entonces. Sir Francis Sallonger contrató a madame Cleremont para su industria inglesa de seda y la acogió con su nieta en su casa familiar. Lenore no podía imaginar que, ademásde las revelaciones del pasado, el futuro le depararía sorpresas nuevas y de incierto desenlace, al desarrollar un gran talento como diseñadora de modas y despertar el amor de los dos hermanos Sallonger... «Uno se rinde ante sus novelas.» San Francisco Chronicle