Como el águila contra la serpiente luché por un sueño, el camino fue largo, pero mereció la pena por el simple hecho de compartirlo con el público, y con todos los que me acompañaron. Pase por encima de espinas que no tenían rosas precisamente, y en alguna ocasión tuve que apartarlas con mis manos, pero también, han habido momentos maravillosos, los cuales pesan más en la balanza de mi vida. A los que me pusieron obstáculos y me lastimaron, solo les deseo que les vaya mejor que a un servidor, pues con su envidia, han hecho gala de una gran admiración hacia mí, contribuyendo sin saberlo a la realización de mi sueño.