Espera… Voy…

Donde me espera

Dios está en todas partes. Pero cada uno sólo puede encontrarle donde
Dios le espera. Y Dios nos espera en cada momento en la tarea concreta
que nos encomienda para ese momento.
Hacerle esperar es “darle plantón”.

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“ A media noche, el hombre dijo: Ha llegado la hora de dejar mi casa y
buscar a Dios. ¿Quién me ha tenido en engaño tanto tiempo?”. Dios le
respondió, sereno: “Yo”. Pero el hombre nada oía.
La madre dormía
dulce, con el niño dormido en el pecho, a un lado de la cama. Dijo el
hombre: “¿Quiénes sois vosotros que me habéis engañado tanto tiempo?”.
La voz de Dios dijo otra vez: “Ellos son Dios”. Pero el hombre nada oía.
El
niño gritaba en sueños, apretándose contra su madre. Dios le dijo al
hombre: “Detente, necio, y no dejes tu hogar”. Pero el hombre nada oía.
Y Dios suspiraba tristemente: “Por qué querrá venir a mí,
abandonándome”.

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