«Pronto tendremos sacerdotes reducidos al papel de asistentes sociales y el mensaje de fe reducido a visión política. Todo parecerá perdido, pero en el momento oportuno, justo en la etapa más dramática de la crisis, la Iglesia renacerá. Será más pequeña, más pobre, casi catacumbal, pero también más santa. Porque ya no será la Iglesia de quien busca agradar al mundo, sino la Iglesia de los fieles a Dios y a su ley eterna. El renacimiento será obra de un pequeño resto, aparentemente insignificante pero sin embargo indomable, pasado por un proceso de purificación. Porque así es como obra Dios. Contra el mal, resiste un pequeño rebaño.»

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