Archivos de Iglesia
Mayo 13, 2007 a las 7:54 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Laicismo, Familia, Educación, Iglesia
La pascua quiere decir esto, pasar de la muerte a la vida, este ciclo vital se repite: nacer, morir, resucitar… como las plantas: nacer y arraigar, trasplantarse y desarraigo, y volver a arraigar, nacer de nuevo… el cirio pascual nos lo recuerda: el padecimiento, la muerte, es la puerta de la vida, y esta es nuestra esperanza que nos une en el momento de dolor ante alguien querido que está muriendo, esperando el final. Al contemplar la vida llena de quien ha estado tantos años a nuestro lado, el corazón se nos va a Jesús, que con su pasión y resurrección vino a traernos la buena nueva de que Dios es Padre y nos manda su Espíritu para ir hacia Él: “los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios”. Sí, somos hijos de Dios, y si somos hijos, también somos herederos… puesto que sufrimos con él para llegar a ser glorificados con él (Carta a los Romanos,
. Los sufrimientos del mundo presente no son nada comparados con la felicidad de la gloria… todos estamos esperando esta manifestación de los hijos de Dios, tenemos ya los frutos de esta cosecha en la esperanza: cuando sembramos bondad ya la recogemos, en nuestro corazón, pero es sólo una prenda de lo mucho que será el cielo.
Para acompañar a Cristo en su gloria, en el triunfo final, hace falta que participemos antes en su holocausto, así nos identificamos con Él. La devoción cristiana al Santo Cristo nos habla de que hace falta morir para poder vivir, y cuando una persona a la que apreciamos ha alcanzado la cumbre, después de haber disfrutado de la vida, cuando ha conseguido llegar a la otra orilla, en este río que es la vida, queremos recordarla con acción de gracias por el tiempo que la hemos tenido cerca, por la vida que ha podido disfrutar, plena de frutos de bondad. Dar gracias a Dios por todos los años que hemos podido gozar de su compañía, con la pena de no tenerla ya, pero con la esperanza de que la muerte es un cerrar los ojos de aquí y abrirlos a la Vida, a la felicidad, donde se disfruta ya del fruto de las obras buenas. Es sentir a Dios, que dice: “ven conmigo, ya has trabajado lo suficiente, ahora a gozar”.
El enigma más grande de la condición humana es la muerte. Es una cosa muy dolorosa que muera una persona a la que amamos, y sentimos la necesidad de rezar, con la fe de que “las almas de los justos están en manos de Dios”: la vida no se acaba con la muerte, tan sólo se transforma, y cuando termina la estancia aquí en la tierra empieza otra eterna en el cielo. Encomendamos en estos momentos a quien al mismo tiempo esperamos que se encuentra ya con Dios cara a cara, porque así como desde el bautismo ha compartido la muerte de Jesucristo, así estará con Él en el cielo compartiendo plenamente su resurrección, ahora con su alma y después también con el cuerpo glorioso, aquel día cuando Cristo, resucitando a los muertos, transformará nuestro pobre cuerpo para hacerlo semejante a Él (de la Plegaria Eucarística III). Esto es el que nos nace en el interior como queriendo expresar con palabras esa vida buscaba quien estaba con nosotros: “Todo mi ser tiene sed de ese Dios que me es vida”, dice el Salmo: “como la cierva desea el agua viva, así mi alma busca mi Dios”.
En esta vida no hemos de aspirar a una perfección de ser correctos -como si la cosa consistiera en tener las manos limpias-, sino amar –tener las manos llenas-: S. Joan de la Cruz nos lo recordaba diciendo que “al atardecer (de la vida) seremos juzgados en el amor”. Ya aquí tenemos el premio de las obras de amor, con una vida llena, y la tiene quien ama, así se descubre de donde viene todo amor: Dios es amor, y el amor de la tierra nos hace saber que el amor es eterno, que no se acaba con la muerte… y por lo tanto ya se puede ser feliz aquí (aun cuando dicen que es un valle de lágrimas, que sólo seremos felices en el cielo), pues aquí podamos ya tener, en la esperanza y como prenda segura, todo aquello que esperamos, así la felicidad del cielo es para aquellos que saben ser felices a la tierra; no consiste en tener una vida cómoda, sino un corazón enamorado, que sepa amar, aprender así a vivir la vida sin temor a la muerte: “La santidad consiste precisamente en esto: en luchar, por ser fieles, durante la vida; y en aceptar gozosamente la Voluntad de Dios, a la hora de la muerte” (J. Escrivà). Cuando comulgamos, en ese momento íntimo, podemos sentir más la proximidad de todos aquellos que ya están con el Señor, porque tenemos al Señor dentro, y podemos hablar con Jesús y con los que están con Él… La Virgen María es la gran intercesora para el momento de la muerte, a ella nos encomendamos siempre que decimos: “ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte”, momento que Ella nos abrazará y acompañará a Jesús, para disfrutar de aquello que siempre hemos deseado aún sin saberlo.
Llucià Pou Sabaté
Marzo 4, 2007 a las 11:56 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Leyendas negras, Laicismo, Familia, Educación, Violencia Religiosa, Relativismo, Iglesia
El anuncio del descubrimiento de la supuesta tumba de Jesús – realizado por los cineastas James Cameron y Simcha Jacobovici en su último documental «La tumba perdida de Jesús»- no sólo es contradicho por la arqueología, sino también por la historia.El dato de hecho es que se habla de tumbas antiguas, algunas del siglo I, descubiertas en el barrio de Talpiot, a inicios de los años ochenta, en las que están grabados algunos nombres como los de Jesús, María, José, Mateo… Este es el dato de hecho.
Pero tumbas como ésas hay muchas en el territorio de Tierra Santa. Por tanto, no hay nada nuevo en esta revelación, y menos aún si tenemos en cuenta que los nombres de Jesús, Jose, Maria o Mateo eran muy frecuentes en aquella época. Cabe decir que en los últimos años se han encontrado más de cuatro tumbas con nombres como estos. Además no existe ningún vinculo ni relación entre el Jesús de los Evangelios y estas tumbas. Ninguna referencia, ninguna inscripción. Nada, absolutamente nada. Sólo tres nombres comunes que aparecen en los evangelios.¿Por qué, entonces, tanto ruido?, Quizás porque Hollywood ha querido lanzar una exclusiva. Dado el éxito de operaciones como “El Código da Vinci”, se ha tratado de provocar otro éxito análogo, jugando con la auténtica cuestión en juego, es decir, si Jesús verdaderamente ha resucitado. De hecho, la tesis lanzada es que si allí está sepultado Jesús con su familia, entonces la resurrección no sería más que una invención de sus discípulos…Ahora bien, dejando a un lado la inconsistencia de la prueba arqueológica, que ha sido totalmente contestada por arqueólogos israelíes, el dato de hecho de la resurrección de Jesús es documentado rigurosamente en el Nuevo Testamento por las cinco narraciones de las apariciones: cuatro de los Evangelios y la de san Pablo.Todos los estudios críticos en estos dos últimos siglos han demostrado que en la verdad profunda de las narraciones de las apariciones se da una historicidad incontestable.Hay un vacío entre el Viernes Santo, cuando los discípulos abandonaron a Jesús, y el Domingo de Pascua, cuando se convirtieron en testigos de Él, resucitado, con un empuje y una valentía tales que llevaron ese anuncio a todos los confines de la tierra, hasta dar la vida por él.¿Que sucedió? El historiador profano no se lo explica. Los Evangelios nos lo dan a entender. Se dio un encuentro que cambió su vida. Y este encuentro, narrado en los pasajes de las apariciones, se caracteriza por un dato fundamental: la iniciativa no es de los discípulos, sino de él, el que esta vivo, como dice el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 3). Esto significa que no es algo que sucede en los discípulos sino algo que les sucede. A partir de este hecho, a lo largo de la historia, Cristo ha sido anunciado con un empuje que ha involucrado a genios del pensamiento, no visionarios, desde Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, hasta Teresa de Calcuta, por poner tres ejemplos.¿Por qué tienen tanto interés los medios de comunicación por poner en su punto de mira a Jesús?Evidentemente porque Jesús, en lo profundo de la cultura de Occidente y no sólo de occidente, constituye un punto de referencia tan decisivo e importante que todo lo que le afecta nos afecta.
Arzobispo Bruno Forte- Miembro de la Comisión Teológica Internacional
Extraído de ZENIT.org
Febrero 7, 2007 a las 3:35 pm · Categorías relacionadas Laicismo, Iglesia
El “Caso Gloria”: otro punto a favor del “santo subito”
El Milagro de Juan Pablo II
Lunes, 5 de febrero 2007

El proceso de beatificación de Juan Pablo II se verá apuntalado por la supervivencia de una niña nacida prematuramente, que según aseguran hoy medios polacos fue admitida por el Vaticano como un milagro del Papa fallecido en 2005.
El bebé, que vino al mundo en julio de 2005 en Czestochowa, lugar de peregrinación mariano -pocos días después del inicio del proceso de beatificación del antiguo Papa-, sobrevivió contra todos los pronósiticos médicos, escribió hoy el diario polaco “Gazeta Wyborcza”.
Cuando Gloria Wrona nació, los médicos del hospital de la localidad del suroeste polaco prepararon a sus padres para lo peor: La niña, que nació en el sexto mes de embarazo por cesárea a causa de complicaciones, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir.
Con sólo 37 centímetros de altura y 860 gramos de peso, sin riñones que funcionaran y con una grave carencia cardíaca, la pequeña debía morir en pocas horas o días. Pero Gloria sobrevivió, y para sus padres lo hizo de manera “milagrosa”.
Joana y Jacek Wrona, progenitores de la niña, son ambos fervientes creyentes. “En esos días horribles pedí fuerzas a Nuestra Señora para aceptarlo todo”, dijo Joana. “Tenía la despedida de Juan Pablo fresca en la memoria y le recé también a él, convencida de que ahora está cerca de Dios y como santo puede lograr mucho”. Constantemente, explicó, tuvo junto a sí una imagen del Papa fallecido.
Al segundo día de vida de Gloria comenzó lo que sus padres consideran un milagro: Un riñón apenas formado realmente empezó a funcionar, el corazón latió y la grave carencia cardíaca desapareció de una manera inexplicable.
Tras 29 días su estado se consideró estable, y hoy la niña está completamente sana. Jacek Wrona editó él mismo un libro sobre la historia de su hija y envió un ejemplar a la comisión del Vaticano competente para el proceso de beatificación de Juan Pablo II. Ahora recibieron la noticia de que el caso de Gloria será incluido como prueba de un milagro en la causa.
El proceso mismo podría cerrarse antes del segundo aniversario de la muerte de Juan Pablo II el 2 de abril, aseguraron medios polacos hace poco citando al postulador del Vaticano que dirige la causa.
De esa forma, Karol Wojtyla podría convertirse ya este año, en el proceso más rápido de la historia de la Iglesia, en un beato, paso previo a la canonización. Para sus compatriotas polacos, de todas formas, se trata de una mera formalidad: la mayoría de ellos consideran ya a Juan Pablo un santo.
Enero 17, 2007 a las 8:59 am · Categorías relacionadas Educación, Iglesia
El pastel de Dios
A veces la vida nos deja tristes y desconcertados, con una visión pesimista de la condición humana. Hay presiones, surge un sentimiento de insatisfacción, nos falta aire… “Tengo pena de la vida, siento lastima de mis lagrimas, mis ojos están secos de tanto llorar, mi alma está resentida de tantos golpes, mi corazón lleno de cicatrices de tantas puñaladas, mi vida es un libro con palabras cubiertas de pena, escucho mi voz y solo son lamentos, tengo pena de esta vida resignada, tengo pena de mi cuerpo cansado, de este corazón marchito, tengo pena de la sequedad de sueños, tengo pena de mi falta de amor…, tengo pena por no poder soñar, tengo pena de lo que soy”… Así se leía en Internet, es la sensación que tiene alguien que sufre. Me acordaba de la historia de una chica joven, que desconsolada cuenta a su madre lo mal que le va todo: “-los estudios, un desastre; con el marido, la cosa no va bien, el examen de conducir suspendido”… Su madre, de pronto, le dice: “-vamos a hacer un pastel”. La hija, desconcertada por esta salida ilógica, le ayuda entre sollozos. La madre le pone delante harina, y le dice: “-come”. Ella contesta asombrada: “-¡si es impotable!” Luego le pone unos huevos, y vuelve a decirle: “-come”, y la hija: “-¡si ya sabes que los huevos crudos me dan asco!” Y luego un limón, y otros ingredientes…, y la hija que insiste en que eran cosas muy malas para comer. La madre lo revuelve todo bien amasado, luego lo pasa por el horno, y queda un pastel que dice “cómeme” de sabroso que está. La madre le dice a su hija la moraleja: “-Tantas cosas de la vida son impotables, no nos gustan, son malas. Decimos: ¡vaya pastel! Y muchas veces nos preguntamos por qué Dios permite que pasemos por momentos y circunstancias tan malos, y trabaja estos ingredientes malos, los revuelve bien, de la misma manera que hemos hecho ahora… dejando que Él amase todo esto, bien cocinado, saldrá un pastel pero no malo sino delicioso… Solamente hemos de confiar en Él, y llegará el momento en el que ¡las cosas malas que nos pasan se convertirán en algo maravilloso! Lo mejor siempre está por llegar.” El tiempo nos da muchas respuestas, vemos que el dolor ennoblece a las personas y las sensibiliza, las hace solidarias, al punto de olvidar su propio dolor y conmoverse por el ajeno… Aprendemos a valorar las cosas importantes que están cercanas, y no desear lo que esta lejano… El silencio de Dios ante tanto mal es un silencio que habla en todas las páginas de la Escritura Santa, de la fe de la Iglesia, que habla en Jesús colgado en la Cruz, que sufre callando, que sintió “eso” en su vida, y murió para con su dolor dar sentido al nuestro. Este Dios vivo nos deja rastros a su paso por la historia, como los montañeros que dejan marcas en el camino por donde pasan, hay unos mensajes que nos llegan como en una botella a la playa, en medio del mar de dolor, mensajes que se pueden oír en cierta forma, cuando tenemos el oído y corazón preparado. Son pistas que nos hablan de confiar, de amar, de que ante nosotros se abren dos puertas, la del absurdo (el sin-sentido) y la del misterio (la fe): abandonarnos en las manos de Dios es el camino que da paz, aunque no está exento de dolor, pero éste adquiere un sentido. Y sobre todo es Jesús en la Cruz que en tres horas de agonía nos muestra un libro abierto, hasta exclamar aquel “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?” Él, sin perder la conciencia de que aquello acabaría en la muerte, cuando se siente abandonado incluso por Dios, se abandona totalmente en los brazos de Dios, y se produce el milagro: pudo proclamar aquel grito desgarrador por el que decretó que “todo está consumado”; así, con la entrega de su vida la muerte ha sido vencida, ya no es una puerta a la desesperación sino hacia el amor del cielo, la agonía se convirtió en victoria y podemos unirnos, por el sufrimiento, al suyo y a su Vida. Es ya un canto a la esperanza, a la resurrección, pues el dolor no se convierte en el ladrón que nos roba los placeres que hay en la vida, sino un camino que nos habla de que la muerte es la puerta abierta para el gozo sin fin que es el cielo. Llucià Pou Sabaté
Enero 1, 2007 a las 4:26 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Laicismo, Vida, Iglesia
La alegría de la Navidad
Navidad es “Emmanuel”, Dios con nosotros, se hace tan próximo que ya es uno de los nuestros, Dios nos ama: por eso brilla en todo el mundo esta noche que habla de que el éxito a la vida no es triunfar sobre los demás, sino amar, sentirse queridos. Vino a la tierra para decírnoslo. Y nos trae la alegría, fruto de su proximidad (“Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”, dice el Ángel a Maria; y san Pablo: “alegraos… el Señor es cerca”).
Una historia inspirada en un libro de Cronin habla de un joven que se va de casa después de malgastar cuando había recibido, no solo el dinero, sino también la salud, malbarató el honor de la familia. Cayó en la droga y robos. De vez en cuando le rondaba la idea de volver a casa, pero se la quitaba de la cabeza, a veces porque pensaba que no sería bien recibido, otras porque no se veía capaz de llevar una vida ordenada, le faltaba voluntad… al final, cayó en la prisión por los delitos que cometió, y el sufrimiento que allá probó le hizo madurar, mientras continuaba rumiando la felicidad perdida, y la posibilidad del perdón. Cuando estaba para cumplir la condena, poco antes de salir en libertad, cuando se acercaba Navidad, decidió escribir a su casa, les pedía perdón por todo lo que había hecho; decía que si le perdonaban, que si estaban dispuestos a acogerlo -padres y hermanos- pusiesen un pañuelo blanco en aquel manzano del huerto, cerca de la vía de tren; que él al pasar si veía el pañuelo, volvería en casa. Que si no lo veía, continuaría y pasaría de largo, para no volver nunca jamás… El día que salía, cuando ya estaba llegando, no se atrevía a mirar. Iba con un compañero que salió de la prisión con él, y cobarde, le dijo: “mira tú, que no me atrevo…” y cerró los ojos. Era el árbol que conocía tan bien, donde subía de pequeño muchas veces, y se imaginaba la maravilla de poder volver, y también la pena, si no estaba el pañuelo… e iba diciendo: “-ya nos acercamos… ¿que ves?” De pronto le dice el compañero: “-abre los ojos… ¡mira!”. Y al abrirlos encontró no había un pañuelo en el árbol, sino muchos, estaba lleno de pañuelos blancos, que los de su casa habían ido colgando, parecía un árbol de Navidad… estaba deseando volver, tenía necesidad de amor, y ahora llora emocionado la generosidad del perdón que había recibido de los suyos.
Vamos por la vida buscando sentirnos en casa, allá donde nos quieren por lo que somos, no por lo que tenemos, un hogar que es familia… y cuando lo encontramos, nos quedamos. Navidad nos habla de todo eso, que Dios está siempre esperando que volvamos… Jesús ha nacido para mí, la noche de Navidad, para decirme que soy hijo de Dios, y que haga yo lo que haga Dios sigue siendo mi padre y me perdona. Fuera tristezas, pues. Los que viven la acogida de Jesús esta noche, encuentran una gran alegría. La alegría que procede de la luz, y nunca jamás habrá oscuridad en este mundo que queda ultrapasado por la luz del Nacimiento de Jesús con su nacimiento. Allá en el Belén podemos sentirnos en casa, cantar esta dulce canción que se va extendiendo por el mundo, canción de Navidad, canción del milagro, que hace realidad aquellos sueños del niño que llevamos dentro, la felicidad de una vida llena, un corazón lleno de amor de verdad, donde la luz nos haga creer en el misterio de este Niño que en su omnipotencia se ha hecho debilidad, y necesita que le acojamos para que nazca en nosotros también, y nos de Vida.
Llucià Pou Sabaté
Diciembre 17, 2006 a las 9:50 pm · Categorías relacionadas Familia, Educación, Iglesia
Ganas de trabajar
(Extraído de http://www.rrhhdigital.es/)
He leído en un periódico, con gran desazón, unas declaraciones de alguien que, muy ufano, declaraba perlas como “si supieran los jefes la cantidad de tiempo que empleamos en el trabajo en buscar otro empleo…”
Y esto de lo que presumía esta persona pone de manifiesto varias cosas: primero, una absoluta falta de profesionalidad que dice bastante de quien así piensa (en mi pueblo se les llamaba “sinvergüenzas”); segundo, se trata de una total falta de respeto hacia la empresa y hacia sus compañeros; por último, demuestra una clarísima injusticia rayana en la estafa: cobrar un sueldo por no hacer su trabajo.
Pero, en el fondo, todo esto no son otra cosa que los síntomas de una sociedad enferma. Nos quejamos de la baja productividad de los trabajadores españoles. Pero la causa de esta baja productividad es, en la raíz, la actitud que tenemos ante el trabajo: andamos inmersos en una sociedad que adolece, entre otras cosas, de una notable falta de “ganas de trabajar”. Lo que sí se tienen son ganas de “tener un empleo” o de “ganar dinero”, que no es lo mismo.
No hay ganas de trabajar cuando uno se limita a cumplir escrupulosamente y de mala gana con sus tareas, negándose en rotundo a dar ni un paso más de lo que es la estricta obligación. ¡Cuántas veces hemos oído eso de “a mi no me pagan para eso” o “para lo que me pagan, bastante hago”!.
No hay ganas de trabajar cuando una persona aspira a tener un empleo sólo para que le sirva de trampolín para otro mejor remunerado, dedicando parte de su horario de trabajo a tal fin e importándole medio bledo la calidad de su propio desempeñ, o siquiera si se hace o no. Tampoco hay “ganas de trabajar” cuando un empleo se asume como algo que sirve para engordar el CV, como si se tratase de las muescas que hacían en sus revólveres los pistoleros del salvaje oeste americano del siglo XIX.
No hay ganas de trabajar cuando uno se apunta a tropecientos cursos (incluidas carreras universitarias) para obtener otros tantos títulos y presumir de ellos (con su reglamentario reflejo en el CV), pero realmente no se tiene la más mínima intención de aprender nada ni, por supuesto, de mejorar nada.
No hay ganas de trabajar cuando las ilusiones profesionales se aparcan debajo del felpudo de casa hasta que se pudren y uno llega a su puesto de trabajo amargado, despotricando contra todo lo que se menea y se está quieto y culpando de todos los males del mundo al primer compañero que pase por su lado, sin asumir jamás ningún error. “Yo nunca he cometido ningún error”, me contestó una persona, no hace mucho, en una entrevista de trabajo.
O cuando la jornada laboral la convertimos en una constante protesta contra “la empresa”, basándose en una envidia malsana de “los pingües beneficios que tiene porque lo único que hace mi jefe es explotarme”.
No hay ganas de trabajar cuando lo que se pretende es, simplemente, ganar suficiente dinero para poder vivir como un rajá, demandando toda clase de servicios de todo el mundo, a ver si, con un poco de suerte, podemos apuntarnos a la archidesconocida “sopa boba”.
Hace unos días mantenía una conversación con dos compañeros de trabajo (licenciados universitarios ambos) en la que les comentaba que en las entrevistas de selección que hago, cada vez me encuentro menos ganas de trabajar (Percepción, por cierto, compartida por la mayoría de los colegas con los que hablo). En mis tesis defendía que “ganas de trabajar” quería decir comprometerse con las tareas, deleitarse con la satisfacción de acabar el trabajo y acabarlo bien: ¡Hacerlo bien! ¡¡caray!!. Ganas de trabajar quería decir que todo trabajo (honesto) es el mejor del mundo (y, por supuesto, dignísimo) mientras no se encuentre otro mejor y, por lo tanto, no existen, repito, NO EXISTEN trabajos basura. Bueno, sí existen: trabajo basura es aquel que ejerce el “chorro” de turno y que se “forra” dando “pelotazos” hasta dar con sus huesos en la cárcel. Ese sí es un trabajo basura. Pero el sueldo (más grande o más pequeño) que uno se gana con esfuerzo, sacrificio, sudor (si el trabajo es físico), o dolores de cabeza (si es intelectual),… ese es un trabajo extraordinario.
“Ganas de trabajar”, consiste en definitiva, en “AMAR” el trabajo bien hecho, y para eso hay que poner, CADA MAÑANA, la misma ilusión profesional que tuvimos el primer día que trabajamos, y la misma exigencia y premura en terminarlo que tendremos el día anterior a nuestra jubilación.
En “Una historia del Bronx” (película altamente recomendada para todo el mundo) Lorenzo Anello, un modesto y honrado conductor de autobús, le dice a su hijo Calogero cuando éste se admira del coraje que demuestra Sonny, el jefe mafioso del barrio: –”¿Coraje?, le dice Lorenzo a su hijo. Te voy a decir lo que es coraje: Levantarse todos los días a las seis de la mañana, con ganas o sin ellas y conducir un autobús durante ocho horas diarias. Eso es coraje.”
Eso son ganas de trabajar.
http://www.rrhhdigital.es/
J.J. Dorria - Experto en Recursos Humanos
Enviado por Tono Limiñana
Diciembre 17, 2006 a las 1:38 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Laicismo, Educación, Relativismo, Iglesia
Obispos expresan nuevas preocupaciones por Religión y “Educación para la ciudadanía”
MADRID, 16 Dic. 06 (ACI).-
El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE) expresó ayer su “seria preocupación” por el tratamiento por parte del Gobierno de la asignatura de Religión que implicaría discriminar a los niños que la cursen así como por la imposición de una “formación moral de las conciencias” por los poderes públicos a través de la polémica asignatura de “Educación para la ciudadanía”.
El Comité, afirma a través de una nota de prensa, “ha tomado nota, con seria preocupación, de que en la educación primaria, la oferta de la llamada ‘atención educativa’ a los alumnos que no cursen la religión católica no garantiza que quienes sí la cursen lo hagan en condiciones de no discriminación”.
“De este modo -explica- queda sin tutela adecuada el ejercicio del derecho de los padres que piden libremente cada año, en proporciones altísimas, que sus hijos cursen la religión católica. Elegir la educación religiosa y moral que desean para sus hijos es un derecho constitucionalmente reconocido que, además, el Estado se ha obligado a tutelar en virtud de sus Acuerdos con la Santa Sede”.
La preocupación de los obispos se extiende al hecho de la ausencia de la asignatura de Religión en la “Propuesta de regulación de la estructura del Bachillerato” que el Ministerio de Educación ha enviado a las Comunidades Autónomas. Si esto se concreta, señala la nota, “se incumplirían flagrantemente los Acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede y se menoscabaría el derecho de los padres y de los alumnos a la enseñanza de la Religión”.
Respecto a la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, el Comité Ejecutivo recuerda que “los obispos no se oponen a una educación para la convivencia que no suponga una formación moral de las conciencias de los alumnos impuesta a todos por los poderes públicos como asignatura obligatoria”.
Sin embargo, tal como está formulada, esta asignatura comporta “el riesgo de una inaceptable intromisión del Estado en la educación moral de los alumnos, cuya responsabilidad primera corresponde a la familia y a la escuela”, dice el Comité citando la reciente Instrucción pastoral del episcopado “Orientaciones morales ante la situación actual de España”.
Diciembre 7, 2006 a las 5:02 am · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Leyendas negras, Laicismo, Familia, Educación, Tolerancia, Relativismo, Iglesia
Recojo esta noticia de Hazte Oír:
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Cristianos y musulmanes ingleses se unen para proteger la Navidad del laicismo
Martes 05 de diciembre
En España estamos asistiendo a numerosos ataques del laicismo; los últimos, acordes con estas fechas, apuntan a la eliminación de la Navidad, excusándose en un falso respeto hacia otras culturas, pues estas nunca se han quejado de esta fiesta religiosa: más al contrario, o se integran en su espíritu, como parte del nuevo país que les recibe, o simplemente lo ignorar, pero ni religión ni colectivo de inmigrante alguno se ha alzado contra esta fiesta tan nuestra. Sólo los que quieren permutar la aconfesionalidad del Estado por el laicismo, para justificar sus ataques a la fe católica. Para ver lo falso de estos ataques basta, como muchas veces, mirar un poco más allá de nuestras fronteras: Cristianos y musulmanes británicos se han unido frente a los ataques laicistas para acabar con la Navidad.
REDACCIÓN HO, FORUM LIBERTAS.- Cristianos y musulmanes señalan que, cuando los laicistas eliminan las Navidades, la culpa recae injustamente sobre quienes profesan la fe del Coran. En EE.UU. y en el Reino Unido, las confesiones cristianas están trabajando por proteger la Navidad de algo tan o más pernicioso que el consumismo y el materialismo, mientras que los musulmanes inciden en que una cosa es su fe y otra ocultar los valores de la Navidad.
Como en España, también con la excusa de “no ofender a otras religiones”, autoridades laicistas a ambos lados del Atlántico quieren cambiarle el nombre a las fiestas -en inglés, “CHRISTmas” usa la palabra “Christ”, Cristo-, quitarle la significación religiosa y convertirla en un festival de invierno. Así, el ayuntamiento de la ciudad inglesa de Birmingham decidió en 1998 llamar a las fiestas Winterval (algo así como “Invernalia”). La ciudad de Luton en el 2001 no quería hablar de Navidad sino de Luminos, una fiesta de la luz con una estética más o menos harrypottera.
Los musulmanes veneran a Jesús y a María
Pero la realidad es que los musulmanes no quieren ser “salvados” por los laicistas. Una cosa es predicar que Jesús no es Alá, y otra ocultar todos los valores de la Navidad. Al fin y al cabo, el Islam venera al profeta Jesús y su nacimiento milagroso de su venerada madre Mariam.
Pero hay otra razón por la que los musulmanes no quieren ser “salvados de la Navidad” por los laicistas: porque cada vez que un ayuntamiento hace campaña antinavideña, la gente dirige su enfado contra los musulmanes. “Tristemente, vemos que los musulmanes se llevan la culpa por algo que no han dicho”, dice un documento firmado conjuntamente por el imam Ataullah Siddiqui, asesor de Tony Blair para asuntos islámicos, y por el obispo anglicano de Bolton, David Gillett.
Defensa de la Navidad por el Foro cristiano musulmán
Ambos clérigos son los principales impulsores del Forum Christian Muslim, una iniciativa que nació a principios de 2006 con el apoyo de Tony Blair y la curia anglicana para fomentar la colaboración islamo-cristiana. Han firmado un documento oficial pidiendo que se detenga la supresión de la Navidad y que se respete su significado cristiano.
“Parece haber una agenda secularizadora que no consigue entender las preocupaciones de las comunidades religiosas”, denuncia el documento. “Algunos quieren excluir la mención de cualquier evento específicamente religioso para evitar ofender a alguien. El resultado gabitual de esta política es ofender a la mayoría de la población”.
“Cualquier repetición de los entes públicos y autoridades locales de cambiar el nombre a la Navidad, para no ofender a otras comunidades de fe tenderá, como en el pasado, a volverse perjudicial contra la comunidad musulmana en particular”, especifica el texto del Forum Christian Muslim. “Tristemente hemos visto que ellos se llevan la culpa por algo que no han dicho”.
Cruzada laicista contra la Navidad
El servicio de correos británico, Royal Mail, ha quitado este año cualquier referencia cristiana en sus sellos de Navidad: sólo hay renos, nieve, papanoeles, abetos y muñecos de nieve.
El diputado David Burrowes declaró a la prensa que “es una vergüenza que traten la Navidad como cualquier otro festival secular, porque de esos ya tenemos bastantes durante el año; la Navidad trata sobre celebrar el nacimiento de Cristo y tiene sentido que Royal Mail haga eso”. De hecho, en el 2005 los sellos tenían motivos religiosos con un diseño novedoso que fue alabado por los obispos
Batallas ganadas en Estados Unidos
En EE.UU. el año pasado la cadena de televisión FOX hizo campaña contra el principal lobby laicista americano, la UCLA, que combatía la Navidad por todo el país. Se habló mucho de las “Christmas Wars” y de cómo ciertos ayuntamientos no ponían “árbol de Navidad” sino “árbol de la comunidad” en las plazas municipales.
El bando pro-Navidad ganó muchas batallas: UCLA quedó relacionada con el viejo Scrooge -el viejo gruñón que odiaba la Navidad- y la cadena de tiendas Wal-Mart este año ha decidido retirar sus viejos carteles de “Felices fiestas” y poner los de “Merry Christmas / Feliz Navidad”, incluyendo villancicos en los locales y una tienda especial Christmas Shop. Además, con el estreno de El León, la Bruja y el Armario, el más navideño de los cuentos de Crónicas de Narnia del escritor cristiano C.S. Lewis, el ambiente pro-navidad era fervoroso.
Este año, en EE.UU., diversos grupos cristianos se han unido en un fondo común, el Alliance Defense Fund (ADF) y han anunciado que cuentan con 950 abogados dispuestos a lo largo y ancho del país para combatir “cualquier censura inapropiada” contra la Navidad en escuelas y propiedades públicas.
Probablemente empezarán a trabajar en Chicago: esa ciudad celebra un festival anual en una plaza pública a cargo de la cámara de comercio germano-americana; el ayuntamiento ha prohibido que el festival emita un anuncio -que ya estaba pagado- de la película “La Natividad”, de New Line Cinema. Según el Chicago Sun-Times, las autoridades de la ciudad declararon que temían que el anuncio de la película navideña fuese ofensivo para los asistentes no cristianos. Cuando estalló la polémica, las autoridades dijeron que les parecía “un patrocinio comercialmente muy agresivo”. En cambio, otros patrocinadores de la feria de la Cámara de Comercio (Mercedes Benz, Lufthansa) no les parecen “comercialmente agresivos”: no venden tiquets de cine baratos sino viajes internacionales y coches de lujo.
Diciembre 7, 2006 a las 4:59 am · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Laicismo, Familia, Educación, Relativismo, Iglesia
Estado español impone educación laicista y da por terminado diálogo con Iglesia en el país
MADRID, 06 Dic. 06 (ACI).- La Comisión Mixta Iglesia-Estado en materia de educación se reunió hoy para tratar los borradores de los Reales Decretos que regulan la enseñanza de la religión católica y el régimen laboral de sus profesores, sin que se haya llegado a un acuerdo claro y sin superar las “dificultades fundamentales” que les separan, según afirmó un comunicado de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Continuar: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=15112
Diciembre 3, 2006 a las 6:33 pm · Categorías relacionadas Cristianos perseguidos, Leyendas negras, Familia, Educación, Vida, Iglesia
Para hacer callar algunas voces … Artículo sacado de ZENIT, IBLNEWS
Según Xavier Legorreta, jefe de la Sección de Iberoamérica I de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), México está registrando un auge de las vocaciones.
«En la actualidad, unos 12.000 jóvenes se preparan para el sacerdocio en los seminarios mayores mexicanos, y 15.000 sacerdotes en activo asisten a los creyentes. Además, en el país hay unas 32.000 religiosas», señaló el experto después de haber viajado a México para asistir a la 82ª Asamblea de la Conferencia Episcopal.
«Una de las razones fundamentales de la vitalidad y riqueza en vocaciones de la Iglesia es la persecución que padeció en los años treinta, que “ayudó” a los católicos a defender su fe», aclara Legorreta, explicando que «la formación de futuros sacerdotes y el apoyo a las religiosas contemplativas son prioritarios para nuestra asociación».
Y añade: «Hoy día, México es, junto con Colombia, uno de los países que más evangelizadores envía al resto del mundo y, especialmente, a Europa».
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