VOLUNTARIADO. ELOGIO A LA GENEROSIDAD

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VIRUTAS DE MADERA PRECIOSA:

HACER ALGO  bien vale más que decirlo bien.
Benjamín Franklin
 

VOLUNTARIADO.- ELOGIO A LA GENEROSIDAD

  

 
Yo quiero despertar vocaciones para que la
gente se haga voluntaria.
 
 
Ser voluntario es entrar en la calle, en la
casa, en el hospital, en la cárcel, en el pueblo y en la aldea donde hay un ser
que sufre.
 
 
Ser voluntario es entrar con el corazón, en el
corazón del que lo pasa mal.
 
 
Cuando un voluntario visita a alguien que está
solo le cura la soledad; cuando le habla, le ayuda, le escucha y le siente, el
solitario mejora de la soledad, que es (junto a otras) la enfermedad de los
ancianos.
 
 
Se sabe que el voluntario va a trabajar gratis,
no a ganar nada 

‑. Yo quiero negar esto. 

El voluntario va a ganar muchísimo; va a ganar
el placer de ser útil, la risa de un anciano, la sonrisa de un enfermo, el abrazo
de un niño sin padres, la amistad de un paralítico o el cariño de un preso.


El joven voluntario deja voluntariamente de ir
a la discoteca, a la barra, para ir desde la silla a la cama con un minusválido
en brazos.


 ¡Qué bella escena! 

Hacerse voluntario también es salvarse del
aburrimiento que acecha, salvarse de lo vulgar, de lo material, y os hace
sentir que sois útiles, que sois solidarios, que sois  amorosos, que sois importantes, que sois una aspirina
inmensa, que quien os «cate» se cura.

 

 

                                                              (GLORIA FUERTES)

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