Nace hacia el año 629 en Oswy (Reino Unido) en el seno de una familia noble. A los veinticinco años se siente llamado por Dios a retirarse del mundo. Viaja a Roma y a su vuelta se dedica por entero al estudio de la Biblia y a la piedad. Realizará este viaje otras cuatro veces, pues la ciudad eterna le atrapa y desea quedarse a vivir allí. Pero el destino le tiene reservada Inglaterra. Llega a abad del monasterio de Canterbury y se convierte en un gran relanzador de la religión cristiana en la isla. Muere tal día como hoy en el año 690.