En la educación estamos donde estamos por que nos hemos disuelto.
Me explico:

– Los padres han perdido su autoridad y, por ende, su implicación. Ayer veía a un niño comportarse mal y a un padre implicado que le daba un pam-pam en el pompis y que instintivamente miraba alrededor para ver si alguien le había visto. Por que le pueden denunciar por malos tratos.

– Los religiosos han perdido su identidad: todo empezó… pérdida de signos externos de dedicación; colegios mixtos; enseñanzas aguadas, para contentar a «todos». Sólo quedan los que han retenido su identidad.

– Los centros públicos: han pasado de enseñar a «heducar», con la consiguiente inhibición de los padres. Con el principio erróneo de «cualquier cosa menos las enseñanzas de la Iglesia» enseñan exactamente «cualquier cosa». Como la autoridad viene de los padres que han claudicado el claustro ha perdido toda autoridad. Por eso el Estado, que ha tomado la iniciativa educativa al la fuerza, de manos de los padres, se ve en la obligación de dotar a sus profesores con «autoridad» legal. Pero la autoridad no tiene gran cosa que ver con la legalidad.

– Privados y concertados son lo mismo: lo único que concertados deben dar cuenta de lo que hacen a los inspectores, supeditando así la libertad de cátedra a una migre subvención. En Finlandia, uno de los TOP THREE del informe Pisa, han suprimido el cuerpo de inspectores: la iniciativa privada da alas a la educación.