Las palabras hacen daño: no se puede decir cualquier cosa. El respeto debe empezar en lo que decimos, cómo lo decimos y a quién. Aparte, lo que está escrito permanece. ¡Qué fácilmente decimos lo que no debemos! ¡Cuántas veces nos arrepentimos de hablar! Y pensamos: mejor hubiera sido no hablar…

Parece ser que nuestro trabajo siempre es perfecto y todo lo vemos de forma correcta, en cambio lo que hacen los demás no está tan bien… Estaría bien que nos quitásemos la viga que tenemos en el ojo antes de ver la paja del ojo ajeno…

Dejamos un elenco de frases escuchadas por trabajadores a la hora de referirse a sus compañeros, socios, clientes, etc.

Algunas frases:

  • Yo no lo haría así, con lo responsable que yo soy…
  • Ni idea de cómo va la gestión… Depende de otros…
  • Ese hace lo que quiere…
  • Está todo el día malo…
  • Soy una persona muy comprometida… Pero mis compañeros, no lo son.