1.- «El venerador de la Pasión del Señor tiene que de tal manera, con la mirada del corazón, a Jesús crucificado, que reconozca en él su propia carne» (…)

2.- «¿Quién no reconocerá en Él sus propias debilidades? ¿Quién dejará de advertir que el hecho de tomar alimento, buscar el descanso y el sueño, experimentar la solicitud de la tristeza y las de la compasión, es fruto también de la humana del Señor?» (…)

3.- «Y como desde antiguo la condición humana esperaba ser sanada de sus heridas y purificada de sus pecados, el que era Hijo de Dios quiso hacerse también hijo de hombre, para que no le faltara ni la realidad de la humana ni la plenitud de la naturaleza divina».

(San León Magno, Papa, Sermón 15 sobre la Pasión del Señor)