El padre Luis de Bilbao declara que tenía grandísima caridad
para con los prójimos, compadecíase mucho de sus necesidades
corporales y espirituales y, muchas veces, este testigo le pidió
encomendase a Dios algunas necesidades y con tanta liberalidad
repartía de sus buenas obras, ayunos, disciplinas, oración y otras obras, como si en esto no diese nada; de manera que siempre
ofrecía más de lo que se le pedía. Hacía oración especial por el
estado de la Iglesia católica, por las almas del purgatorio, por la
conversión de los infieles y pecadores y, muy en especial, por esta
ciudad de Lima, a quien tenía grande amor por ser su patria. Tenía
tan grande deseo de la conversión de las almas que muchas veces
le decía a este testigo… Procure convertir almas y ganarlas para
Dios, no predique curiosidades.