Fue un verdadero modelo de gobernante, creyente, padre y esposo. Emprendió la de la catedral de Burgos y fundó la Universidad de Salamanca. Protegió a las comunidades religiosas y se esforzó para que los soldados del ejército fueran educados en la fe. Sus enfrentamientos tenían como fin liberar a España del dominio árabe y su mayor penitencia consistió en sufrir 24 años de incesante guerra por defender la patria y la religión. Propagaba su devoción a la Santísima Virgen y en las batallas llevaba junto a él una imagen de Nuestra Señora.